El clásico pillbox, popularizado por Jacqueline Kennedy, regresa esta temporada como uno de los accesorios más elegantes para estilismos de invitada
Este año, los accesorios de inspiración vintage continúan ganando protagonismo en el armario femenino, y uno de los protagonistas indiscutibles es el pilbox, un tocado rígido, que retoma la estética del clásico pillbox hat popularizado en los años 50 y 60 por figuras emblemáticas como Jacqueline Kennedy Onassis.
De Jackie Kennedy a la realeza británica
Aunque inicialmente concebido como un sombrero funcional, de estructura baja y sin ala, el pillbox pasó a la historia de la moda como símbolo de elegancia sobria y discreta gracias a la influencia de la entonces primera dama estadounidense. Su silueta simple se convirtió en una de las señas de identidad del llamado “look Jackie”: trajes de chaqueta depurados, líneas limpias y un estudiado equilibrio entre modernidad y protocolo. Aquel icónico modelo rosa que lució en Dallas en 1963, combinado con un traje de Chanel, terminó por elevar esta pieza a categoría de icono del estilo de los años sesenta.

Sin embargo, la historia del pillbox no comienza ni termina en la Casa Blanca. Su forma cilíndrica, inspirada en las antiguas cajas de pastillas de ahí su nombre, fue habitual en la alta sociedad europea y estadounidense a mediados del siglo XX. Sombrereros como Halston, Lilly Daché o Mr. John lo elevaron a categoría de pieza imprescindible, mientras casas como Dior o Balenciaga también experimentaron con esta estructura. Años más tarde, Diana de Gales volvió a situarlo en el centro del vestuario institucional durante los años ochenta y noventa, afianzándolo como uno de los grandes clásicos del protocolo británico. Hoy, Kate Middleton o Meghan Markle siguen incorporándolo en apariciones oficiales.
Cómo llevar el pillbox hoy
El modelo actual conserva la esencia del clásico pillbox. Se trata de un tocado de base rígida y silueta cilíndrica, sin ala y de perfil bajo, tradicionalmente confeccionado en materiales estructurados como fieltro, lana prensada o seda, aunque también se presenta en terciopelo o tejidos satinados. Tradicionalmente se ha presentado en una amplia variedad cromática, del negro, marfil o beige a tonalidades más vivas como el rojo, el rosa o el azul, lo que ha facilitado su integración en estilos y contextos muy distintos. Su diseño limpio y prácticamente arquitectónico, apuesta por el minimalismo frente a tocados más voluminosos, convirtiéndolo en un accesorio especialmente adecuado para actos formales, celebraciones o estilismos de invitada que buscan un detalle elegante sin recargar el conjunto.

Su versatilidad reside también en la forma de llevarlo. Puede colocarse ligeramente inclinado hacia un lado para un efecto más elegante; de izquierda a derecha, rompiendo la simetría del look; o recto, apenas desplazado hacia atrás, en una versión más clásica. Cada posición modifica la percepción del look y permite adaptarlo a la forma del rostro y al peinado elegido, ya sea un recogido pulido o una melena con volumen.