Hay proyectos que llegan por encargo y otros que nacen de la confianza. El traje que lució Fabiana Sevillano durante La Velada del Año, el multitudinario evento organizado por Ibai Llanos, pertenece claramente al segundo grupo. No fue una propuesta comercial ni una colaboración cerrada con meses de antelación. Todo comenzó con un mensaje de WhatsApp y una pregunta que, lejos de asustar a las diseñadoras de Aurora Gaviño, terminó convirtiéndose en uno de los mayores retos creativos de su carrera.
¿Sois capaces?
Así recuerda Aurora Gaviño el mensaje que recibió de Fabiana. Una frase breve que escondía semanas de trabajo, investigación y experimentación para crear un estilismo completamente alejado de todo lo que habían hecho hasta entonces. Porque si algo tenían claro desde el principio era que no podían presentar un diseño convencional. “Sabíamos que para La Velada teníamos que hacer algo muy diferente. Teníamos que estar a la altura de un evento que mueve millones de espectadores, sorprender y conseguir que fuese un diseño completamente original”, explican. Aunque para muchos la colaboración pueda parecer reciente, la relación entre Fabiana y Aurora Gaviño comenzó mucho antes de que la creadora de contenido se convirtiera en uno de los rostros más conocidos de las redes sociales. “Para nosotras es, antes que nada, una amiga. Siempre nos ha apoyado y nosotras también a ella”, cuentan. La historia se remonta a los primeros años de ambas. Aurora recuerda perfectamente la primera vez que Fabiana cruzó la puerta de su taller. En aquel momento, Aurora había diseñado un vestido rojo muy especial. Era una pieza pensada para ella misma. Sin embargo, nada más verlo, Fabiana quedó completamente enamorada de él. “Nosotras le íbamos a hacer otro traje, uno en tonos beige, pero ella no dejaba de decir: “¿Y el rojo? ¿Y el rojo?”, recuerdan entre risas las diseñadoras. Finalmente tomaron una decisión que marcó el inicio de una amistad que continúa hasta hoy: cedieron a Fabiana aquel vestido que iba a ser para Aurora. “Fue un momento muy bonito porque ella confió en nosotras cuando apenas estábamos empezando y nosotras también confiamos plenamente en ella”. Con el paso de los años se convirtió en el inicio de una relación de confianza absoluta entre diseñadoras y clienta, hasta el punto de que ambas reconocen que sus caminos profesionales han crecido prácticamente de la mano. “No se entendería Fabiana sin Aurora Gaviño ni Aurora Gaviño sin Fabiana. Hemos crecido juntas y seguimos formando un gran equipo”, concluyen.
Una inspiración nacida de la Semana Santa
Cuando llegó el momento de pensar el estilismo para La Velada, Fabiana también tenía clara la dirección estética. La inspiración debía partir del universo cofrade. Lejos de resultar un terreno desconocido, la propuesta conectaba directamente con la historia de la firma. “Mi madre ya presentó en 2005 una colección inspirada en la Semana Santa. Incluso llegó a desfilar con una camisa bordada con la imagen de la Macarena. Para nosotros ese lenguaje forma parte de nuestra identidad”. A partir de esa idea comenzaron a construir una estética que ellas mismas definen como una mezcla entre fuerza, tradición y moda contemporánea. El resultado fue un diseño que muchos interpretaron como una especie de gladiadora cofrade, con referencias a las armaduras ceremoniales, los bordados religiosos y los tejidos utilizados en los enseres procesionales. Uno de los aspectos que más cuidaron las diseñadoras fue el origen de cada uno de los materiales. Querían que el traje respirara Sevilla en todos sus detalles. Por eso recurrieron exclusivamente a negocios históricos de la ciudad. Los brocados utilizados para la confección proceden de Casa Rodríguez, uno de los establecimientos de referencia para el mundo cofrade. “Siempre habíamos pasado por delante cuando éramos pequeñas, pero nunca habíamos entrado. Cuando empezamos a investigar sobre tejidos nos dijeron que allí estaban los mejores”. El proceso supuso descubrir un universo completamente nuevo. “Hemos aprendido muchísimo sobre los tejidos que se utilizan para vestir imágenes y pasos. Ha sido un reto muy divertido”. Los adornos y aplicaciones llegaron desde Velasco, otra de las mercerías más emblemáticas del centro de Sevilla. “Fabiana nos dio la oportunidad de vestirla y nos parecía lógico confiar también en quienes llevan toda la vida trabajando con nosotros”.
Aunque el resultado pueda parecer natural, el proceso estuvo lleno de cambios. El bordado del pecho, por ejemplo, se realizó inicialmente de forma completamente artesanal. Sin embargo, una vez colocado sobre la prenda comprobaron que visualmente perdía fuerza. “Tuvimos que volver a empezar y hacerlo mediante bordado industrial para conseguir el volumen que buscábamos”. Tampoco habían confeccionado nunca una capucha con esa estructura. Ni unos pantalones. Ni una capa de semejantes dimensiones. “Ha habido muchísimos pasos hasta llegar al resultado final”.
Si iba a aparecer como una reina, tenía que llevar cola
Las diseñadoras viajaron a Madrid con una versión todavía inacabada del estilismo. Apenas llevaban una muestra del conjunto. Sin embargo, bastó una única prueba para comprobar que iban por el buen camino. “Nos sorprendió muchísimo porque le encantó desde el primer momento. No puso absolutamente ningún pero”. Para Aurora Gaviño, el estilismo habla también del momento personal que atravesaba Fabiana. “Cuando la ves vestida transmite la fuerza de una gladiadora. Esa armadura representa muy bien todo el proceso de superación que ha vivido durante estos meses”. La gran sorpresa llegó con la capa. No estaba prevista inicialmente. Pero mientras avanzaba el diseño hubo algo que ambas tuvieron claro. “No conseguíamos verla sin una cola. Si iba a aparecer como una reina, tenía que llevar una”.
El resultado fue una de las imágenes más comentadas de La Velada, un evento seguido por millones de personas en todo el mundo y que convirtió un diseño nacido en un taller sevillano en un escaparate internacional para la artesanía local. Detrás de cada puntada no solo había casi dos meses de trabajo. También había una historia de amistad, proveedores que llevan generaciones manteniendo vivo el oficio textil en Sevilla y la demostración de que la alta costura puede dialogar con la tradición sin perder un ápice de modernidad. A veces, las grandes oportunidades llegan resumidas en apenas dos palabras escritas por WhatsApp: “¿Sois capaces?”.