El truco que todas repiten en la Feria de Abril: por qué el rojo siempre funciona

Guía práctica con los aciertos y errores clave para vestir bien en la Feria de Abril

A pocas horas de que Sevilla encienda el alumbrado, asistimos en la Fundación Cajasol a una masterclass de estilismo impartida por Mariquita Trasquilá y organizada por la agencia Doble Erre, donde no solo se habló de moda, sino también de cultura, identidad y viralidad.

Porque hoy, la Feria de Abril ya no es solo Sevilla. Es un escaparate global. “Todo el mundo quiere venir”,  evidenciando cómo la cita ha dejado de ser exclusivamente local para convertirse en un fenómeno internacional. Las marcas lo han entendido y cada vez son más las que diseñan colecciones específicas para la Feria, mientras se plantean incluso replicar el modelo en otras ciudades. “Andalucía está de moda”, afirmaban, no como una tendencia puntual, sino como una consolidación de su estética. Sin embargo, frente a esa apertura, se insistía en una idea clave: hay códigos que siguen existiendo, aunque no estén escritos. “Una sevillana sabe distinguir perfectamente qué look es de pescaito y cuál no”.

Looks de día y noche

La Feria, en este sentido, funciona con un protocolo no oficial que conviene respetar. El pescaito, por ejemplo, admite un estilo más cercano al de invitada, pero no todo vale. No todos los looks de boda encajan en este contexto, donde la elegancia debe adaptarse a un entorno concreto. Durante el día, la recomendación sigue siendo clara: vestirse de flamenca. Por la noche, sin embargo, se amplían las posibilidades con propuestas más versátiles, donde entran vestidos, conjuntos y prendas que puedan reutilizarse en otros eventos. “La clave está en amortizar”, explicaban. Se insistió especialmente en la versatilidad de las prendas: una misma falda o vestido puede transformarse completamente cambiando los complementos, permitiendo llevarlo tanto a la Feria como a una boda o a otros eventos.

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“El rojo favorece a todo el mundo” 

También hubo espacio para señalar errores frecuentes. Los diseños con flecos, por ejemplo, pierden rápidamente su encanto en la Feria: se enganchan con facilidad y acaban deteriorándose en el albero. En cuanto a los complementos, se insistió en que el mantoncillo es propio del traje de flamenca; en caso de usarlo con otros diseño es preferiblemente usar un mantón de Manila. Respecto al calzado, el día del pescaito se reservan los tacones, mientras que el resto de jornadas el esparto se impone por comodidad. A ello se suma la importancia de los bolsos: más allá de la estética, deben ser funcionales y con capacidad suficiente para acompañar largas jornadas, frente a la tendencia de piezas excesivamente pequeñas que resultan poco prácticas.

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En cuanto al color, el negro y el rojo siguen siendo una apuesta segura. “El rojo favorece a todo el mundo y capta todas las miradas”, señalaban, reivindicando una combinación clásica que nunca falla. Junto a ella, conviven tonos más suaves y tendencias cambiantes, pero siempre bajo una premisa: adaptar la moda a la persona.