Volantes. Tul. Y sin medida. Los volúmenes de las faldas de las colecciones de algunos de los jóvenes diseñadores de Simof, y no es algo que se haya destapado este año pero que sí que ha explotado en esta edición, resultan tan obscenos como atrayentes. ¿Y no estamos en una pasarela para eso? Para mostrar todo lo que somos capaces de hacer, todo lo que se puede soñar y luego, para ir a la feria o al Rocío, ya lo rebajaremos.
Parece que se han puesto de acuerdo y han conseguido que un volante de capa normal y corriente, uno que siempre ha enloquecido a propias y extrañas, ya parezca triste si no lleva debajo metros y metros de tul rizado. Nunca es suficiente. Siempre queremos más.
En el caso del cordobés Andrew Pocrid, uno de los diseños de «La vie en rose» lleva más de 150 metros. «El impacto visual es muy grande, es un volante de capa con muchas carruchas en la punta para conseguir ese aspecto de clavel», explica. Lo cierto es que la pasarela adora cómo con el caminar de las modelos esos claveles cobran vida, bailan y acaparan flashes.
Pocrid, que ha buscado en su flamenca toques de la Alta Costura y sus referentes (Givenchy o Stephane Rolland) con incrustaciones de Swarovski y estampados de rosas creados por él mismo, no es el único que ha apostado por esta flamenca «moderna», también en esta tercera jornada lo hemos visto en la colección de Sara de Benítez. Como sucedió anteriormente con Cristina García y Pedro Béjar y con un resultado igualmente aplaudido.
Pero este intenso sábado de Simof no se ha vestido solo de esa flamenca urbana y fashionista que destaca por su pasión por el volumen, también se ha reconocido en esa flamenca de toda la vida con algunas de las firmas veteranas de la pasarela.
Flamenca clásica
Lunares de todo tipo, flores, encaje, mantones de Manila, flores bordadas, madroños, claveles en el pelo…
Margarita Freire, Loli Vera, Carmen Latorre y Sonia & Isabelle han mostrado sus variadas colecciones en las que hemos ido descifrando esas tendencias que llegarán a la feria este año. Los estampados de lunares de todo tipos y florales (y también mezclados entre sí), encaje, los mantones de Manila, las flores bordadas, los simples y clásicos claveles rojos en el pelo, los flecos, los madroños en versión mini, faldas más relajadas, escotes en la espalda y una paleta cromática que no deja fuera practicamente a ningún color.
Otras firmas con varios años de experiencia, como Pilar Rubio, Miriam Galvín y Verónica de la Vega y la debutante Isabel de Vargas también presentaron sus propuestas. Y aunque serían del grupo de los «jóvenes», estas diseñadoras imaginan una flamenca relativamente clásica, si bien es cierto que se permiten licencias creativas, encuentran inspiración en el mundo taurino, en las flores, en las flamencas de los cincuenta, etc.
Como es habitual, por la pasarela flamenca han pasado bailaores y cantantes que completan la experiencia del desfile con su arte. Dos bailaores de la compañía de Cristina Hoyos, José Vidal y Cristina Gallego, han participado en el desfile de Carmen Latorre.
Además algunas caras conocidas del mundo de la televisión han participado como modelos, la sobrina de Isabel Pantoja, Anabel Pantoja, y Marta Marchena, una de las princesas del programa de Cuatro, «Un príncipe para tres princesas». Las modelos profesionales invitadas de la jornada fueron María José Suárez durante la mañana y Mireia Canalda por la tarde.Tras más de 9 horas, once desfiles e innumerables diseños y posibilidades, solo resta encontrar ese traje de flamenca que con el que sentirse identificada.