Un peinado muy fácil y vistoso gracias que se consigue con dos trenzas francesas de dos cabos, una a cada lado. Consiste en fijar la trenza al cráneo uniendo los mechones retorcidos hacia atrás, consiguiendo un efecto de «raíz» que finalmente desemboca en la trenza de dos cabos. La parte inicial requiere algo de práctica, pero una vez aprendas a conseguirla, te resultará muy sencilla.