El pichi, como ha ocurrido con los petos, también regresa directo desde nuestra infancia para apoderarse de nuestros looks adultos. Llévalo con blusas, camisetas y cropped tops. Ideal para días de descanso, para viajar, para ir a la playa (con bikini o bañador debajo) y tus sandalias o deportivas más cómodas.