El chef Pepe Rodríguez
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Pepe Rodríguez: «La olla a presión es imprescindible en las casas»

Este domingo, consiga la cartilla con su ejemplar. Hay dos versiones de cinco y siete litros

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Acostumbrados a verle en televisión dictaminando sobre el quehacer de los concursantes de «MásterChef» ( TVE), conviene no olvidar que Pepe Rodríguez, más que juez implacable, es un cocinero mayúsculo. Los escabeches, sopas de ajo y sabores castellanos de su bastión en Illescas (Toledo) llamado El Bohío son insuperables.

Y he aquí que el maestro, a quien de pequeño echaban de la cocina para que no hiciera trastadas, recomienda la olla a presión, ese artilugio creado en 1679 por el físico francés Denis Papin y que es imprescindible en las casas. «Reconozco que la olla a presión es mucho más importante para un ama de casa que para un profesional, pero a mí me resulta muy útil: con ella adelanto las cocciones y ahorro mucho tiempo cuando voy apurado. El tocino siempre acaba dentro de ella. Para mí es un comodín y en el día a día, eso de que los guisos se tienen que hacer en puchero y a fuego lento es una falacia».

Pepe Rodríguez asegura que es de los que llegan a casa a mesa puesta... pero solo la mesa. «Yo cocino, sobre todo a la hora de la cena –explica–. Y no es que me complique mucho, pero sí es cierto que a veces no voy a lo práctico. Y me gusta invertir mi tiempo para dar un toque especial a los platos. Salteo unos fideos chinos en soja o en vinagre, le doy un toque de color y sabor a una receta sencilla... Mi mujer solo pone la mesa, eso está establecido así desde el principio».

Y ahora que la versión junior de «MásterChef» es un éxito, le preguntamos sobre la seguridad de esta herramienta, sobre todo si el que la manipula es joven. «Yo creo que basta con aplicar el sentido común y estar atento. Es un artilugio que a mí me da mucho respeto. Antaño se oían auténticos desastres (los garbanzos disparados contra el techo, la verdura deshecha), pero ha ido avanzando y mejorando en los sistemas de seguridad basta con estar antentos». E insiste: «No creo que se necesite tener 18 años para empezar a manipular una olla. ¿A qué edad es apropiado que utilicen un cuchillo o que frían unas croquetas? La prudencia es lo que cuenta».