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Antonio Banderas: «Estamos intoxicados por la política»

El actor ejercerá hoy de anfitrión en la IX edición de la gala Starlite en Marbella

MarbellaActualizado:

Ni feria de Málaga, ni concierto de Sting, ni baños de sol a orillas del Mediterráneo. La agenda de Antonio Banderas no entiende de vacaciones ni de días libres. Eso sí, siempre encuentra hueco para dar rienda suelta a su labor filantrópica. Ayer a las diez de la noche, el día de su 58 cumpleaños, al terminar de rodar en Madrid "Dolor y Gloria" su nueva película con Pedro Almodóvar, puso rumbo a Málaga. Hoy por IX año consecutivo volverá a ponerse el esmoquin para ejercer de anfitrión de la gala solidaria de Starlite en Marbella, patrocinada por Ford.

"Hasta Semana Santa tengo trabajo. Ahora estoy grabando la octava película con Pedro. Un placer indescriptible y a la vez complicado. Hay que desnudarse, poner los codos en la mesa y tratar de entender al manchego", declara Banderas en un encuentro con la prensa en un beach club marbellí.

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El actor ha recuperado su cabellera salpicada de canas tras meses con la cabeza desnuda y sus cejas despobladas por exigencias del guión de la serie Genius, sobre Picasso. Se permite trazar un símil entre el pintor y Almodóvar. "En los años de madurez expresaba mucho con muy poco, con un trazo muy simple, no necesita barroquismo. Y a Pedro le pasa lo mismo".

Banderas, que nunca se ha mordido la lengua ante la prensa, comienza a proyectar cierto hartazgo ante las preguntas sobre política. Cuando sale a la palestra el tema de la inmigración lo primero que hace es desmarcarse. "No me quiero alistar a ningún partido, hace tiempo que no lo hago. Estamos intoxicados, envenenados de política. El político está en el lugar 30 de mis prioridades, prefiero salir a pasear, irme con mis hijos... Vivimos una continua campaña electoral. Y es insoportable. El político piensan que sin ellos no podemos vivir".

Una vez expresada su visión sobre la clase política, desliza cuál sería su solución para afrontar la llegada masiva de inmigrantes: un plan Marshall para África. "No se hace porque no tiene un rédito politico. Hace falta un proyecto de 25 años, pero como los resultados no salen hasta dentro de 25 años nadie se mete. No interesa porque políticamente no es rentable, pero haría falta un Plan Marshall para África. La inmigración es un problema terrible. Dejar que la gente se muera en el mar es horroroso. Pero qué haces aquí con 170.000 personas".

Y esta es la última declaración que hace sobre política. Guarda silencio cuando se le inquiere sobre la situación en Cataluña. Y Antonio, un hombre elegante y siempre cortés, contesta: "Prefiero mantenerme cauto sobre ese terreno. La política no tiene que dominar todo, y estamos presentado una gala". Niega que le haya ofrecido entrar en política en alguna ocasión y añade que tampoco aceptaría un puesto.

Él es feliz con lo que hace. Con su carrera y con proyectos personales como la apertura de su teatro en Málaga. "Había una gran interés por traer este proyecto a mi ciudad. En las dos últimas décadas ha dado muchos pasos para convertirse en ciudad de referencia. Los museos son arte pasivo y quería aportar algo activo. Abriré dos teatros; uno de 600 localidades y otro de 250, mas alternativo para gente joven. Se está haciendo a través de la empresa privada", un detalle que recalca después de tener algún que otro encontronazo con la administración pública.

A Antonio se le ve en buena forma. El año pasado le dio un infarto, pero confiesa encontrarse al cien por cien. Lo único que ha hecho es dejar de fumar. "Fumar fue una estupidez. De resto no voy a cambiar nada. No quiero vivir muerto. Quiero vivir".

Hace unos días su hija Stella del Carmen confesaba que quería seguir sus pasos en el mundo de la interpretación. "Durante muchos años mi hija no quería ponerse delante de un cámara porque ha visto esa parte oscura. Yo me iba de viaje, pero no volvía en tres meses. Lo único que quiero es que sea libre e independiente. Que no se lleve por las masas, el borreguismo. No la he empujado a que sea actriz. Me dijo que iba a probar y yo encantado. Trabajaría con ella".

A nivel personal, sigue enamoradísimo de la holandesa Nicole Kimpel, pero no tiene planes de boda. "Casarse es muy caro. No va a haber boda. Cuando me case con Melanie asistieron 10 personas y no hay una foto. Me metí en unos juzgados de Londres mientras grababa Evita".