Asia Argento - ABC / Vídeo: Asia Argento, denunciada por supuestamente ocultar un abuso sexual a un menor

Asia Argento: de líder de #MeToo acusada de agresión sexual

La actriz italiana pagó a un actor que le acusó de agresión sexual cuando era menor. La reacción de otras voces de #MeToo: dudar de la víctima

Nueva YorkActualizado:

Asia Argento era a finales del año pasado una de las voces más destacadas del incipiente movimiento #MeToo contra los abusos sexuales a las mujeres. Estuvo entre las primeras en denunciar las agresiones deHarvey Weinstein, el superproductor y depredador sexual de Hollywood. Según Argento, la violó en 1997, cuando tenía 21 años. Fue una de las protagonistas de un artículo de ‘The New Yorker’ en octubre del año pasado, en el que trece mujeres acusaban a Weinstein de violación y acoso. Otras aparecieron más tarde. Argento fue una de las más activas en la denuncia y en visibilizar la lacra. Esta primavera, dio un emotivo discurso en el Festival de Cannes, donde dijo que Weinstein la violó.

Ahora se ha sabido que al mismo tiempo que se convertía en una de las líderes de #MeToo, Argento trataba de enterrar otro caso de agresión sexual: el que ella había cometido. La actriz pagó 380.000 dólares a Jimmy Bennett, un joven actor que le acusó de haber abusado de él en 2013, cuando él tenía 17 años, según ha publicado «The New York Times». Un mes después de que Argento apareciera en «The New Yorker» denunciando a Weinstein, recibía una carta de Bennett en el que le exigía una compensación económica por daño emocional, pérdida salarial y agresión sexual tras un encuentro con la actriz en un hotel de California. Una historia truculenta que se remonta varios años atrás, cuando Bennett era solo un niño.

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La víctima empezó su carrera actoral en la publicidad con seis años. En 2004, con 7 años, participó en una película protagonizada y dirigida por Argento, ‘El corazón es mentiroso’. Ella era una prostituta adicta a las drogas y él, su hijo, al que vestía de niña para atraer clientes, y al que violan en la película. Argento se convirtió en mentora de Bennett, una especie de figura materna, y mantuvieron el contacto de forma intermitente durante años. En entrevistas y en mensajes en redes sociales, ella hablaba de él como su «hijo».

El 9 de mayo de 2013, ambos se citaron en el hotel Ritz Carlton de Marina del Rey, en California. Bennett tenía 17 años y tres meses. Llegó acompañado de un familiar, al que Argento invitó a que les dejara solos. Según los documentos a los que ha tenido acceso «The New York Times», que reflejan la versión de los hechos de Bennett, ella le dio alcohol y le enseñó algunas notas que había escrito en el hotel. Después, le besó, le lanzó a la cama, le quitó los pantalones y realizó sexo oral antes de ponerse encima del actor y tener sexo. Después, se tomaron varias fotos. En una de ellas, también en posesión del diario neoyorquino, aparecen en la cama con el torso desnudo. La posesión y los derechos de la imagen fueron parte del acuerdo que ambos firmaron. Ese mismo día, Argento colgó una foto en Instagram de ambos en el que celebraba «el día más feliz de mi vida, reunión con Jimmy Bennet» y anunciaba que el actor «estará en mi próxima película». En el escrito en el que Bennett le exigía una compensación, aseguraba que después del encuentro se sintió «extremadamente confuso, mortificado y asqueado». Los documentos sobre el asunto han llegado ahora al periódico en un email anónimo.

Argento de momento no se ha pronunciado sobre las revelaciones. Sí lo han hecho otras líderes del movimiento #MeToo, con una respuesta muy diferente a la que pregonaban en el pasado: en lugar de ir a socorro de la víctima, han dudado de ella. Rose McGowan, que acusó a Weinstein de violación, dijo que se le había «roto el corazón» al conocer la noticia, pero después advirtió que «nadie sabe la verdad de la situación» y que hay que ser «suave» con Argento. Rosanna Arquette, también víctima del productor, exigió que pararan las críticas a Argento «hasta que se sepan los hechos», calificó la publicación como «una trampa», justificó que «muchos supervivientes de violación y trauma se comportan mal sexualmente» y denunció que «es sospechoso el momento en el que aparece esta historia».

Una reacción que recuerda al reciente caso de Avita Ronell, una prestigiosa profesora de filosofía y activista del feminismo, que ha sido acusada de acoso y abuso sexual por un alumno. Una cincuentena de profesores -entre ellos, conocidas feministas- salió en su defensa y calificó la denuncia de «campaña maliciosa» y exigió dignidad para Ronell por su «posición y reputación internacional».

Una posición diferente de Tarana Buker, la creadora de la etiqueta #MeToo, que ayer insistía en que el movimiento «es para todos nosotros, también para esos jóvenes valientes que ahora salen a la luz pública» y exigió que no se usaran casos como el de Argento para «desacreditar el movimiento»