Vídeo: La foto de familia de Pedro Sánchez con sus ministras y ministros - ATLAS

El guardarropa de las ministras de Pedro Sánchez

Aciertos y meteduras de pata de las recién estrenadas dueñas de las carteras ministeriales

MADRIDActualizado:

Es inevitable que los atuendos de los nuevos miembros del Gobierno causen interés, sobre si se trata de mujeres. Y ello tiene una explicación sencilla que dio el psicoanalista John Carl Flügel: desde que se produjo la Revolución Francesa y su consiguiente «Liberté, égalité, fraternité», aparece la «Gran Renuncia Masculina a la Decoración». Imperará entre ellos desde entonces un nuevo uniforme, sobrio, oscuro y económico que no solo eliminaba las diferencias de estatus social, sino que suponía una alternativa más práctica para acudir al trabajo en la incipiente Revolución Industrial. La «decoración» se reservará desde entonces a la mujer, que se convierte en el «escaparate» familiar.

Así las cosas, y dando por hecho que la inteligencia, experiencia y preparación de cada ministra nada tiene que ver con su aspecto -¿o si?- evaluamos los aciertos y errores de estilismo que a buen seguro desearán mejorar, ya que serán conscientes de que la imagen de los políticos influye de modo subconsciente en la percepción que se tiene de sus capacidades.

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  1. Teresa Ribera, austeridad en exceso

    A Teresa Ribera le ocurre con su estilismo lo que criticaba Sir Terence Conran de los que no saben decorar: «que acaba demasiado pronto de añadir detalles». Viste algo desaliñada, con la camisa mal puesta, las mangas de un largo extraño, colores «insípidos» sin alegría, peinados poco cuidados y falta de accesorios. Pero lo que más choca, por muy machista que pueda parecer la afirmación -que les aseguro que no lo es- es su falta total de maquillaje, una esclavitud a la que las mujeres debemos hacer ciertas concesiones para «parecer» arregladas. Le aconsejaríamos una paleta de maquillaje en tonos naturales, 25 euros en NYX.

  2. Reyes Maroto, reforzar su impronta

    Esta vallisoletana rigurosa y comprometida, lleva a gala la sencillez y muy bien que nos parece. Pero si quiere componer su propia impronta e incluso ser reconocible en la televisión y la prensa, quizás necesite personalizar algo más su atuendo. Con piezas básicas no siempre combinadas con acierto, Maroto huye además de bisutería y complementos. Cuando utiliza falda, la lleva demasiado corta, algo que ni le favorece ni pega con su nuevo cargo. Y está más favorecida cuando su peinado tiene cierto volumen y cubre ambos lados de su cabeza. Le aconsejamos que cambie las minifaldas por algún pantalón cómodo y versátil como este de 39,95 euros de Zara.

  3. Margarita Robles, zapatos ochenteros

    Esta jurista leonesa metida en política desde los años 90, tiene experiencia en múltiples cargos y sabe escoger su atuendo con prudencia y discreción. No obstante, sobresalen varios rasgos de estilismo más típicos de los 90 que del presente, como por ejemplo el uso de zapatos de punta y tacón algo caducos, las casi permanentes medias negras tupidas y un cierto abuso del color rojo, sobre todo mezclado con negro y blanco, dos combinaciones excesivamente “duras” visualmente. Le sugeriríamos actualizar sus zapatos con modelos cómodos y a la moda como estos de pulsera con tacón grueso de 69,95 euros en Massimo Dutti.

  4. María Jesús Montero, exuberancia

    Con un físico tan marcado como el de María Jesús Montero, nueva ministra de Hacienda, quizás es recomendable «suavizar» los atuendos. De racial melena rizada- algo informal en corte y peinado para el cargo-, maquillaje intenso y a menudo labios rojos, esta andaluza de buen chasis sabe escoger muy a su estilo los accesorios. Con ayuda también de sus collares, brazaletes y pendientes se ha creado una impronta muy reconocible, una «marca personal» potente, algo que cualquier politico busca. Si algo tenemos que aconsejarle es que no abuse del color rojo en sus atuendos, ni de escotes ni brazos al aire. Le recomendaríamos vestidos discretos en tonos más neutros, como este de 510 euros de Tory Burch.

  5. Meritxell Batet, el hippy chic

    Con su estilo ya consolidado, guapa y con años de rodaje en estas lides, se siente cómoda con ropa holgada, de corte algo hippy y colores atípicos. Su melena rizada, controlada, de un largo y un color discretos, se han convertido en su tarjeta de presentación. Le favorece. Sabe maquillarse y escoge pocos pero acertados accesorios. Le gustan los collares de cuentas, los bolsos curiosos y los pantalones. Ha encontrado lo que según Coco Chanel es el mejor regalo que una mujer puede hacerse a si misma: conseguir un «uniforme» personal. No le vendrían mal estas pulseras, 15,99 euros el par, en Mango.

  6. Nadia Calviño, sala de juntas de los 80

    Preparada y con experiencia, la ministra Calviño, de rasgos dulces y sutiles, tiene el barniz de sus años en Europa y también el estilo, algo pasado, de los pañuelos de 90x90 plegados a ambos lados del cuello. Su imagen, con trajes de chaqueta de estilo Melanie Griffith en 'Armas de Mujer' y accesorios poco actuales, no casa con la formación y la actualización profesional de la mujer más completa del «gabinete Sánchez». Le recomendamos combinar pocos colores, pues posee rasgos suaves, y elegir accesorios que destaquen el cuello o el escote de otro modo, como por ejemplo este collar de eslabones de pasta de 19,99 euros de Mango.

  7. Magdalena Valerio, la mujer de rojo

    Esta extremeña de buen físico, recriada en La Mancha, de ojos penetrantes y chasis de aquí te espero, ha sabido siempre sacarse partido. Ha superado una enfermedad con turbantes bien escogidos colocados con gusto, ha lucido el cabello corto con valentía, mostrando que es capaz de estar atractiva y femenina en cualquier circunstancia. Y sigue luciendo su maquillaje marcado y sus labios rojos. Ahora que es ministra, quizás lo único que le sugeriríamos es que deje de vestir casi siempre de rojo, un color que no necesita su destacado físico. Le recomendaríamos un traje de chaqueta en blanco. Esta es de 79,95 euros, en Zara.

  8. Isabel Celaá, atuendos por actualizar

    La ministra de Educación, natural de Bilbao, tiene un estilo muy definido con el que imaginamos se debe sentir muy cómoda. Su corte de cabello y sus trajes de chaqueta y falda son parte esencial de su impronta. En cuanto al corte de sus trajes, quizás parece algo caduco, con mangas y cuellos, e incluso tejidos y colores más propios de una boda de los años 90 que del Gobierno en el siglo XXI. El largo de sus faldas, teniendo en cuenta que se ha convertido en ministra, es innecesariamente exiguo, algo innecesario que no va en consonancia con el cargo. Le recomendaríamos llevar alguna falda recta de largo a la rodilla, como esta de Roksanda, una de las marcas favoritas de Catalina de Cambridge.

  9. Dolores Delgado, moderna y atractiva

    Poco que añadir a la ministra más bella del Gobierno, que además suele saber vestirse de un modo profesional pero no carente de cierto atractivo. Su cabello marca con éxito su imagen. Le gusta combinar el negro y el blanco, llevar pocos pero acertados accesorios y elige muy bien sus camisas y chaquetas, aunque el binomio del acto de los nombramientos de ministros le quedaba algo grande y estaba fuera de las proporciones mesuradas que se adecuaban a tan solemne ocasión. Le recomendamos completar sus atuendos con bolsos grandes en ante color camel, como este de 129 euros de Massimo Dutti.

  10. Carmen Montón, sin encontrar su estilo

    La ministra valenciana no destaca por su estilismo, y es curioso que a pesar de llevar mucho tiempo en política y de haber sido diputada nacional durante 4 años, entre 2004 y 2008, no le haya cogido el tranquillo a esto de hacerse con una especie de uniforme de trabajo. Cambia tanto su peinado, maquillaje y atuendo que a veces resulta casi irreconocible. Tiene un físico al que podría sacar más partido. No le sientan bien los tonos fuertes que suele escoger y no suele llevar accesorios. Alguna chaqueta como esta sencilla pero contundente de Massimo Dutti en napa de tono beige, vendría bien a su guardarropa.

  11. Carmen Calvo, sport étnico

    Es la única «superviviente» del polémico posado de «moda» del gabinete femenino de Zapatero. Carmen Calvo conoce bien los los puntos fuertes de su físico y sabe como sacarse partido mejor que ninguna otra mujer de este nuevo Gobierno, al menos por el momento. Lo mismo lleva una chaqueta sahariana con pantalones, que combina un blazer de pata de gallo en tricolor con una sencilla camiseta. Domina los colores que le favorecen, los accesorios e incluso acierta con su peinado y maquillaje. Gajes del oficio y buen tino. Suponemos que le gustaría esta chaqueta tipo safari en verde, de 69 euros en Mango.