Los mensajes que dejan en evidencia a Asia Argento

La actriz italiana mantuvo relaciones sexuales con Jimmy Bennett sin saber que era menor de edad, según se desprende de una conversación con una amiga

Ana Mellado
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«Tuve sexo con él y fue un poco raro. No supe que era menor hasta que recibí la carta extorsionándome». Asia Argento se ha delatado sola. El mensaje que le envió a una amiga, desvelado ayer por TMZ, resulta de lo más elocuente. Confirma lo que ella se ha empeñado en negar una y otra vez, con comunicado oficial de por medio; que mantuvo relaciones sexuales con el actor Jimmy Bennett en 2013, en una habitación de un hotel en Marina del Rey (California), cuando él tenía 17 años y ella 37. Eso sí, según se extrae de las palabras que intercambia con su confidente, no se aprecian indicios de que ella le forzase. «El niño estaba cachondo y se me echó encima». «No fue una violación, yo estaba paralizada y él encima de mí, después de decirme que yo había sido su fantasía sexual desde que tenía 12 años», se puede leer en la misma conversación. Argento y Bennet se conocieron en 2004 durante el rodaje de «El corazón es mentiroso». Ella interpretaba a una prostituta adicta a las drogas y él, a su hijo.

Y por si quedara alguna duda, «TMZ» ha publicado hasta la comprometida imagen en la que aparecen en la cama desnudos con sus brazos entrelazados, después de su encuentro sexual. Independientemente de que fuese consentido o no, todo juega en contra de la actriz italiana, puesto que la edad legal para el consentimiento sexual en California es de 18 años.

#AsiaArgento . . http://www.tmz.com/2018/08/22/asia-argento-17-year-old-boy-in-bed-photo-sex-texts

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En noviembre de 2017, un mes después de que Argento prestara su testimonio a «The New Yorker» en un reportaje en el que una docena de mujeres denunciaban a Harvey Weinstein por haber abusado sexualmente de ellas, la actriz recibió una carta de Bennett en el que le exigía una compensación económica por daño emocional, pérdida salarial y agresión sexual. Bennett, cuyos ingresos habían caído estrepitosamente durante los últimos años, vio entonces la oportunidad de hacer dinero fácil. Argento se había levantado como una de las voces más destacadas del incipiente movimiento MeToo.

El novio de Argento, el chef televisivo Anthony Bourdain, desembolsó 380.000 dólares a cambio de que no se pronunciase sobre los encuentros sexuales que mantuvo con ella. «No estás comprando su silencio, solo te liberas de una molestia. Para ayudar a un pobre estúpido atormentado a recomponer su vida», se lee en un mensaje que el cocinero envió a su novia. Pensaban que así la historia habría quedado enterrada para siempre. Craso error.

Imagen se la nota que supuestamente le dejó Bennett en una servilleta a Argento
Imagen se la nota que supuestamente le dejó Bennett en una servilleta a Argento - TMZ

«The New York Times» sacó a la luz el pasado domingo el acuerdo extrajudicial al que llegaron Argento y Bennett para frenar la amenaza de denuncia por abusos. Tras conocerse la noticia, ella negó públicamente en un comunicado haber mantenido relaciones con él. Unas palabras que quedan totalmente desacreditadas a la luz de los mensajes que han salido. Resulta significativo que la exclusiva de «The New York Times» la firma Kim Severson, escritora especializada en gastronomía que siguió muy de cerca el suicidio de Bourdain el pasado junio.

El exitosos cocinero y Asia Argento se conocieron en 2016, en Roma, durante las grabaciones del exitoso programa «Parts Unknown» de CNN en el que el chef viajaba por todo el mundo para descubrir la cocina local de cada país. Empezaron su relación un año más tarde. «Él estaba dispuesto a hacer cualquier cosa por ella, y eso era una señal de alarma para sus amigos», dijo un amigo de la pareja. Y agregó: «Estaba loco por ella, siendo ‘‘loco’’ la palabra clave».

En junio se mascó la tragedia. Bourdain se ahorcó con el cinturón de su albornoz en una habitación de un hotel en un pueblo de Alsacia (Francia). La escritora Severson hurgó en su muerte y tirando del hilo encontró que la pionera del MeToo, abanderada de las mujeres contra los abusos, también tenía mucho que ocultar.