José Andrés en Puerto Rico
José Andrés en Puerto Rico - ABC

José Andrés: «No me iré de Puerto Rico hasta que toda la gente coma»

El cocinero más famoso de EE.UU. lleva tres semanas metido en el barro de una isla destrozada por los huracanes para alimentar a los más necesitados

JAVIER ANSORENA
CORRESPONSAL EN NUEVA YORKActualizado:

Los cocineros son reacios a estar muy lejos de sus fogones. Incluso en la alta cocina y en los grandes imperios gastronómicos, el chef sabe que la salud del negocio depende de su presencia. El más célebre en EE.UU., el español José Andrés, lleva más de tres semanas desaparecido de las cocinas de la veintena de restaurantes que gestiona en todo el país. Ni ha dado un toque final a sus creaciones de alta cocina en Minibar, su restaurante aclamado en Washington, ni se ha dejado ver en algunos de los locales de Bazaar.

Desde el 25 de septiembre, está embutido en sus botas de agua en Puerto Rico, una isla devastada por el paso de dos huracanes, Irma y, sobre todo, María, que hace exactamente un mes atravesó la isla con toda su violencia. La adaptación es una cualidad básica para cualquier cocinero, ha dicho José Andrés recientemente, y el asturiano lo ha demostrado una vez en la isla caribeña: ha pasado de diseñar menús de degustación delicados para la elite de Washington a preparar sancochos -un guiso muy popular- y paellas multitudinarias, despachar miles de bocadillos y llevar comida caliente a zonas donde nadie llegaba.

«La situación aquí sigue siendo muy mala», explica a ABC por teléfono, mientras conduce por San Juan, la capital, y con la voz a ratos distorsionada por los problemas de conexión. Es mala, pero él ha contribuido a paliar la necesidad más básica de miles de personas. Nada más aterrizar, se puso manos a la obra y empezó a organizar comidas para varios cientos de personas en San Juan. A estas alturas, ha sobrepasado el millón de raciones preparadas en todo Puerto Rico, donde ha impulsado quince cocinas, también en zonas remotas.

Junto con algunos de los cocineros más importantes de la isla -José Enrique, Víctor Rosado, Wilo Benet o Manolo Martínez- ha creado la iniciativa «Chefs for Puerto Rico», que se apoya en la ONG que el propio José Andrés creó para luchar contra situaciones de hambruna y pobreza, World Central Kitchen. Juntos avanzan hacia el objetivo de repartir cien mil comidas al día, y han establecido una red de camiones para la distribución de raciones. No solo de barritas nutricionales, también producto fresco, fruta… Hay portorriqueños que llevan días sin echarse algo caliente a la boca. «Hay gente que ya quiere el arroz con frijoles, incluso en momento de necesidad, la comida es lo que te hace ser humano»; dice Andrés, que no es nuevo en estas situaciones. Fue, por ejemplo, a Haití tras el terremoto de 2010 y este año también ha estado en Houston (Texas), una ciudad anegada por otro huracán.

«Las complicaciones aquí se multiplican», explica el cocinero sobre Puerto Rico, donde más del 80% de la isla sigue sin suministro eléctrico y donde la caída de las comunicaciones convierte las labores humanitarias en una odisea. El principal problema, sin embargo, es la burocracia. «Estoy intentando que se pongan las pilas, ya hablaremos de responsabilidades más adelante», dice sobre las autoridades. «He visto cómo el sentido de la urgencia no estaba presente, con muchas reuniones y tal. Nosotros en cambio tenemos una misión al día: dar de comer».

José Andrés ha criticado la rigidez del FEMA, el Servicio Federal de Emergencias, y se ha involucrado a todos los niveles: desde meter cajas de alimentos en un camión a mover los hilos de la elite política en Washington, parroquianos de sus restaurantes, para que se acelere la ayuda humanitaria. Donald Trump, con quien el cocinero ha tenido grandes enfrentamientos en el pasado -abandonó un proyecto de restaurante en uno de sus hoteles-, ha dicho que el FEMA y el ejército «no pueden quedarse en Puerto Rico para siempre». El cocinero español lo ve de otra manera: se piensa quedar «hasta que toda la gente coma».