Laura Wasser
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Laura Wasser, «la reina de los divorcios» que se jugó su reputación con Angelina Jolie

Su caché es difícil de mantener: una hora con ella cuesta 850 dólares (800 euros) y contratarla fija 25.000 (23.500) al mes

Madrid Actualizado: Guardar
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Es la rompecorazones oficial. Su oficio consiste en poner el broche (de oro o todo lo contrario) a las relaciones de pareja cuando han acabado como el rosario de la aurora. Lo hizo con Melanie Griffith y Antonio Banderas cuando el otrora soleado matrimonio había llegado a su ocaso, y en su día con Britney Spears, Kiefer Sutherland o Christina Aguilera, ganándose a pulso el apodo de la abogada de las celebs. Ella es la artífice del divorcio más caro de la historia, el de Mel Gilbson y Robyn Moore. La madre de los siete hijos del actor se llevó 400 millones de euros.

Como la atractiva reina del divorcio guarda un silencio sepulcral, y tiene fama de profesional insobornable, su cartera de clientes no deja de engordar, a veces a ritmo de empacho, con descalabros amorosos como los de María Shriver y su exmarido Arnold Schwarzenegger, o Heidi Klum y el músico Seal, y un suma y sigue que cuenta con Scarlett Johansson (de Ryan Reynolds) o Demi Moore (de Ashton Kutcher), como si los pasillos que conducen a su bufete fueran el cercano y estrelladísimo Paseo de la Fama.

El divorcio más complicado

Los últimos fueron Brad Pitt y Angelina Jolie. Un complicado divorcio en el que la reina de los divorcios vio tambalear su prestigio. Wasser, que contaba con Jolie como cliente, está decidida a mantener a la actriz lejos de la opinión pública, para que no afectase a su imagen ni a la de su representada.

Con Brad Pitt la estrategia a seguir fue la misma: atacar hasta conseguir lo que uno reclama en el juzgado. Desde que Jolie contrató a Wasser surgieron historias sobre la salud del actor, su temperamento y su afición a la bebida. Aunque nada de lo que se ha rumoreado pudo ser comprobado. Sus tácticas secretas nunca se vieron comprometidas, hasta que aparecieron Angelina Jolie contra Brad Pitt, convirtiendo sus casos en un espectáculo. Las acusaciones de uno y otro lado le costaron a Wasser su reputación, especialmente porque hay niños involucrados y, siendo Wasser madre de familia, debería seguir el curso de sus propias palabras: «Si un cliente quiere arreglar sus problemas públicamente va en detrimento de toda la familia, lo entiendo, es estrategia, pero a la larga los hijos leen y no ayuda», dijo a la revista «Dame» hace cuatro años.

Su historia

Con 48 años, es producto de la cultura de la celebridad que ha surgido con las redes sociales. Forma parte de la mitología de Hollywood, en otra época sería impensable que en una abogada de Los Ángeles tuviera la fama internacional que ha conseguido.

Wasser creció en Beverly Hills y siguió los pasos de sus progenitores abogados, especialmente de su padre Dennis Wasser –con quien se formó en su despacho–, encargado de la separación de Tom Cruise, Steven Spielberg y Clint Eastwood. Padre e hija han practicado la abogacía en la misma firma durante años, y de niña, en el colegio, compartía mesa con David Schwimmer y Jenji Kohan (productor de la serie «Orange is the New Black»).

Coqueta y vanidosa, le gusta aparecer en las páginas de revistas femeninas como «Vogue», porque es amante de la moda y no porque disfrute con la atención mediática. «Cuando representas a celebridades tienes que recordarte que no eres una celebridad», ha llegado a decir. Aunque ella misma se ha convertido en la abogada de las estrellas. Su caché es difícil de mantener: una hora con ella cuesta 850 dólares (800 euros) y contratarla fija 25.000 (23.500) al mes.