Lucía Rivera, en Ibiza, junto al Citroën E-Mehari del que es madrina
Lucía Rivera, en Ibiza, junto al Citroën E-Mehari del que es madrina - Citroën

Lucía Rivera: «En mi casa, lo sano es comerse un bocadillo de chorizo»

La hija de Blanca Romero y Cayetano Rivera charla con ABC sobre los hándicaps dentro de su profesión y sus proyectos de futuro

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La juventud es una etapa muy compleja que normalmente viene relacionada con cierta incertidumbre y confusión. Sin embargo, Lucía Rivera Romero (19 años) tiene clara su pasión por las pasarelas y, a su corta edad, ya se ha consolidado dentro del mundo de la moda. Desde su posición privilegiada, ahora como madrina del nuevo Citroën E-Mehari -una versión 100% eléctrica del icónico Méhari del 68-, trata de romper algunos prejuicios relacionados con su edad y su profesión.

«Me va muy bien, pero sé que no soy lo suficientemente alta (1,71m) como para ser modelo de Victoria’s Secret, uno de mis sueños. Ojalá algún día se derribe la barrera de la estatura». Sin miedo a estudiarse con lupa, admite que se siente aliviada de no tener mucho pecho. « Me río de mi poco pecho, no me preocupa. Creo que estoy mucho más cómoda así», reconoce.

No es la clínica Bruselas, pero algo es algo 😂😅 #thuglife😎

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Otros de los puntos clave en la vida de la hija de Blanca Romero es la alimentación y opta por productos integrales. Sin embargo, reconoce que no sigue ningún tipo de dieta. «Vengo de Asturias, y en mi casa, lo sano es comerse un bocadillo de chorizo», afirma entre risas. Y añade: «Intento tener cuidado, pero no me privo de nada. Si me apetece una tableta de chocolate, me la como».

Aunque admite que puede darse «esos caprichos» debido a su constitución, compensa su rutina con ejercicio. «Hubo una época en la que dejé el deporte porque estaba demasiado delgada, pero ahora he retomado la práctica de salir a correr». Además de lo estrictamente bautizado como ejercicio, Lucía reconoce que el ejercicio que más le apasiona es el baile. «Me meto en mi habitación con los cascos e improviso. Disfruto mucho bailando, además se tonifica todo el cuerpo», manifiesta.

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Tal es su devoción por el baile que entre sus planes más cercanos se encuentra la opción de viajar a París durante una época para ingresar en una academia profesional, una idea que no termina de convencer a Cayetano Rivera. «Mi padre es el que peor lo pasa, porque tengo que viajar y pasar mucho tiempo sola», explica. La relación entre ambos es buena, pero la modelo se queja del poco tiempo que pasan juntos. «Él toreando y yo con mis proyectos, no los veo mucho, ni a él ni al pequeño Cayetano», se lamenta Lucía.