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Monica Lewinsky entona el #MeToo y narra por primera vez su encuentro con Bill Clinton

La exbecaria asegura que, aunque consensuada, fue una relación en la que el ex presidente de los Estados Unidos hizo valer su poder y su posición de superioridad

MADRIDActualizado:

Monica Lewinsky ha tardado 20 años, pero por fin ha contado cómo vivió el escándalo que supuso su relación con Bill Clinton. La exbecaria de la Casa Blanca ha asegurado que existió «abuso de poder» por parte del ex presidente de los Estados Unidos.

«Me doy cuenta de lo problemático que fue hasta que los dos llegáramos a la cuestión del consentimiento. El camino que llevaba hasta allí estaba plagado de abuso inapropiado de la autoridad, posición y privilegio», ha denunciado Lewinsky en una extensa columna publicada en la revista «Vanity Fair», en su versión estadounidense.

La desigual relación de poder entre ambos facilitó, según la exbecaria, que Clinton «se aprovechara» de su subordinada. Aunque Lewinsky aclara que se trató de «una relación consensuada».

Fue todo lo que vino después lo que, según ella, le hizo sentir el peso del poder: el escándalo mediático, las mentiras de Clinton ante el Congreso que provocaron una investigación que acaparó portadas a finales de los años noventa, el perdón público de la entonces primera dama, Hillary Clinton.

Lewinsky, camino a declarar sobre sus relaciones con Clinton en 1998
Lewinsky, camino a declarar sobre sus relaciones con Clinton en 1998 - REUTERS

«Cualquier 'abuso' vino después, cuando se me convirtió en un chivo expiatorio con el propósito de proteger su posición de poder», valora Lewinsky a sus 44 años de edad.

Lewinsky asegura que durante años anheló algún tipo de disculpa, pero que esta nunca llegó. «Meramente me dijo, con su sonrisa inescrutable: 'Sé que fue desafortunado'», criticó.

Durante años, ha denunciado que sólo ella pagó un elevado precio por todo lo sucedido, ya que mientras Clinton dejaba atrás la investigación del fiscal especial Kenneth Starr y seguía con su presidencia, ella se vio aislada laboralmente, lo que le generó un trastorno de estrés postraumático.

«He estado sola. Tan, tan sola. Públicamente sola, abandonada por la mayoría de las personas clave envueltas en la crisis, quienes de hecho me conocían bien. Todos podemos estar de acuerdo en que cometí errores, pero tener que nadar en ese mar de soledad fue aterrador», afirmó.