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La muerte de Marella Agnelli reabre la guerra de sucesión en la poderosa dinastía italiana

La lucha por un patrimonio de 5.800 millones, seis residencias y numerosos bienes enfrenta a John Elkann, nieto de la difunta, y a la madre de este

Corresponsal en Roma Actualizado: Guardar
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La que está considerada como «familia real» italiana ha perdido a su reina, dejando un patrimonio estratosférico -15.000 millones de euros- y siendo previsible, según algunos medios, que se desate una nueva gran «guerra de sucesión» en la dinastía Agnelli.

Marella Caracciolo, viuda del hombre que durante un tiempo fue visto como el más rico y poderoso de Italia, Gianni Agnelli, una suerte de rey sin corona, falleció el pasado 22 de febrero a los 91 años de edad; y fue sepultada dos días más tarde en la capilla privada del cementerio de Villar Perosa, pequeño municipio cercano de Turín donde el clan tiene sus raíces. En su último viaje, Marella fue acompañada por la voz del desaparecido Yves Montand y su «Aux marches du palais» -«… y nos dormiríamos allí hasta el fin del mundo»-, y ahora reposa junto a su hijo Eduardo, quien se suicidó en 2000 al tirarse desde un puente de 80 metros sobre una autopista, y al lado de su marido el Avvocato, título con el que el presidente del grupo Fiat fue conocido durante toda su vida. Con la muerte de Marella, tras larga enfermedad de Parkinson -desde hacía tiempo era alimentada artificialmente-, se cierra una época, pues estaba considerada el último icono italiano de estilo.

Gianni Agnelli y su mujer Marella en 1986
Gianni Agnelli y su mujer Marella en 1986 - EP

Tensión con su hija

Los medios le han dedicado páginas y páginas para recordar la vida de una princesa y de un príncipe del capitalismo italiano, una familia con sus alegrías y sus traiciones: el Avvocato fue un gran playboy y jamás lo ocultó. El gran lujo de sus casas en diversas capitales, que ella decoró siguiendo su gusto de gran coleccionista de arte, no fue suficiente para distraerla de su profundo dolor. El suicidio de su hijo Eduardo fue una herida que estuvo siempre abierta. Y la ruptura con su hija Margherita (63 años), a causa de la herencia de Gianni, le amargó la existencia tras enviudar en 2003. La agria disputa familiar trascendió a los medios y Marella acusó públicamente a Margherita de airear «numerosas falsedades, que han añadido amargura en un asunto para mi triste y doloroso».

Al cabo, Marella fue fiel a las indicaciones de Gianni Agnelli: la Fiat no podía ser dividida como una propiedad cualquiera. Era necesario garantizar la sucesión y el patrimonio, imponiendo un jefe de familia. La decisión recayó en el nieto mayor, John Elkann (42), presidente de Fiat Chrysler y primogénito de Margherita. Un personaje muy reservado, en gran contraste con su hermano Lapo Elkann (41), el miembro más transgresor de la familia.

Lapo Elkann con su ex, Bianca Brandolini
Lapo Elkann con su ex, Bianca Brandolini - EP

La lucha por el patrimonio del Avvocato causó la ruptura de Marella con su hija Margherita, que a su vez rompió también con su hijo John. Tras muchos años separados, ambos se han encontrado en Villa Frescot, la residencia donde ha muerto Marella y en la que vivió con Gianni Agnelli. También habita John Elkann en esta mansión, cuya propiedad es de su madre Margherita. Esta ha estado alejada de los tres hijos -John, Lapo y Ginevra-, nacidos de su matrimonio con Alain Elkann, y ha vivido con los cinco vástagos que ha tenido con el conde ruso Serge de Pahlen.

Muchos se preguntan ahora cuál será el destino del inmenso patrimonio de Marella Agnelli, valorado en 15.000 millones de euros. El matrimonio ya había donado a la ciudad de Turín la Pinacoteca Gianni y Marella Agnelli, inaugurada en el 2002 en el Lingoto, un verdadero museo con las obras maestras de su colección, compuesta por Canaletto, Matisse, Picasso, Modigliani o Renoir.

Dos frentes

El escritor Gigi Moncalvo, buen conocedor de los Agnelli, espera una «guerra de sucesión» con dos frentes: John Elkann, de una parte, y su madre Margherita, de otra. Esta gozará a partir de ahora de la plena propiedad de los bienes que Marella había tenido en usufructo, como indicaba el testamento del patriarca Gianni. En primer lugar, la lujosa villa del siglo XVIII, conocida como el «Castillo», en Villar Perosa, el símbolo de la dinastía. Después, Villa Frescot, en la colina de Turín, además de otras cuatro residencias de ensueño.

El salón de Villa Frescot, en la colina de Turín
El salón de Villa Frescot, en la colina de Turín - ABC

Margherita se ha convertido también en propietaria de una extraordinaria colección de 115 cuadros -entre los que figuran obras de Picasso, Klee, Goya, Klimt, Schiele...-. Precisamente a ella ya le habían entregado otros 114 cuadros, además de otros 41 depositados en Villa Frescot. El valor total de la colección fue estimado en 2004, muy a la baja, en casi 213 millones de euros por la Malborough Gallery de Londres. Margherita podría desalojar de su Villa Frescot a su hijo John Elkann, quien ya se ha preparado construyéndose otra lujosa villa cerca de la que habita Cristiano Ronaldo.

Gigi Moncalvo asegura que gran parte de los bienes de Marella Agnelli se encuentra en el extranjero y será difícil establecer su ubicación. Un nudo a resolver en la intrincada partición del patrimonio es la cuestión legal, porque Marella ha muerto en Italia, aunque es residente en Suiza. Según los «papeles de Panamá», el patrimonio del que disponía la difunta era inmenso: 5.800 millones de euros, además de 9.200 millones de euros en oro. Entre los bienes en el extranjero que cita Moncalvo está, al parecer, un tesoro en lingotes de oro (138 toneladas) depositado en Ginebra y que Gianni Agnelli habría recibido en el 1945 a la muerte de su abuelo y derivado de los suministros de armas, trenes y motores del grupo Fiat en las dos guerra mundiales. Es posible que a partir de ahora se sepa si el Avvocato sacó al extranjero «solo» 4.000 millones de euros o, como considera su hija Margherita, todavía existe una inmensa fortuna oculta.