Pamela Anderson
Pamela Anderson - Gtres

Pamela Anderson, desolada tras visitar al fundador de Wikileaks en la cárcel

Julian Assange fue condenado a un año de cárcel por violar la libertad condicional impuesta por la Justicia británica sobre una orden de extradición a Suecia

ABC
MadridActualizado:

Desde hace años se ha cuestionado la misteriosa amistad entre Pamela Anderson (51 años) y Julian Assange (47), el fundador de Wikileaks, sin llegar a ninguna conclusión clara. Desde que se conocieron a través de la diseñadora británica Vivienne Westwood (76), la actriz norteamericana había visitado en numerosas ocasiones la embajada de Ecuador en Londres, donde Assange permanecía refugiado desde hacía años hasta la semana pasada, cuando fue condenado a un año de cárcel por violar la libertad condicional impuesta por la Justicia británica sobre una orden de extradición a Suecia. Desde un primero momento, la prensa del corazón aseguraba que entre ambos había surgido algo más que una buena amistad, sin embargo nunca se ha podido probar.

Esta mañana, la diva acudió junto al Editor en Jefe de Wikileaks, Kristinn Hrafnsson, a la prisión de alta seguridad de Belmarsh, donde se encuentra Julian Assange para realizar su primera visita en la cárcel. A su salida, se dirigió a los periodistas entre lágrimas asegurando que su amigo es «inocente» y pidió su libertad: «Él no merece estar en una prisión de alta seguridad porque nunca ha cometido un acto violento», dijo visiblemente emocionada. «Está aislado de todos y no ha podido aún hablar ni con sus hijos», añadió.

Pamela Anderson junto a Kristinn Hrafnsson
Pamela Anderson junto a Kristinn Hrafnsson - EP

«Lo amo, no puedo imaginar por lo que ha estado pasando», fueron las declaraciones que más impactaron a los allí presentes. «Fue genial verlo, pero esto es un error de la ley. Es un shock absoluto que no haya podido salir de su celda», afirmó. «Va a ser una pelea larga y él merece todo nuestro apoyo. Tenemos que seguir luchando porque esto es injusto. Él se ha sacrificado para sacar la verdad y nosotros merecemos la verdad».

Confesó que tras su visita sentía náuseas y mareos e intentó, sin lograrlo, ocultar su emoción al recordar la situación en la que se encuentra el empresario: «Necesitamos salvar su vida». De pie, a su lado, Kristinn Hrafnsson agregó: «Es una cuestión de vida o muerte. Esto no es justicia. Esto es una abominación». Aseguró que su amigo se encuentra en un régimen de aislamiento «total», puesto que pasa 23 horas al día encerrado en su celda. Una situación que califica como «inaceptable».