Melania Trump
Melania Trump - Christy Bowe

«The Hat», el polémico sombrero de Melania Trump

Siete razones por las que la primera dama estadounidense se confundió al elegirlo

MadridActualizado:

Melania Trump (48 años) ha sido el blanco de las críticas en las redes sociales por su elección de sombrero durante la visita oficial del presidente de Francia, Emmanuel Macron (40), y su esposa Brigitte (65) a Washington D.C., esta semana. Mujer de gustos exagerados y opulentos, durante la Presidencia de su marido está siendo bien aconsejada y suele acertar. Pero de vez en cuando salen a relucir sus loables ganas de quedar bien e incluso, como en esta ocasión, de presumir ante los franceses. Es por ello que quizás se ha lanzado con exceso en la elección de un sombrero, que ha resultado desproporcionado para su figura y su atuendo, dando lugar a numerosos memes en las redes sociales. En principales los medios anglosajones ya se lo conoce como «The Hat».

Enumeramos las siete razones principales por las que su elección fue un desacierto:

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  1. Segundo plano

    Melania Trump
    Melania Trump - EFE

    Una de las primeras normas que cualquier anfitrión debe tener en cuenta a la hora de recibir invitados es la de dejar que el visitante epate y mantener un discreto y menos estelar segundo plano. Con el sombrero blanco que esta semana llevó Melania Trump al recibir a los Macron en Washington, no cumplió esta norma. Sobre todo porque si ella y su equipo hubieran hecho su labor, habrían comprobado que Brigitte Macron no suele llevar sombreros ni tocados, ya sea porque no le gustan o porque no le sientan bien.

  2. Protocolo

    Melania Trump
    Melania Trump - EFE

    En el protocolo de la mayor parte de los países, incluido Estados Unidos, no son indispensables los sombreros en recepciones oficiales, y aún lo son menos si durante el 90 por 100 del tiempo se va a estar en espacios cerrados.

  3. Tipos

    Melania Trump
    Melania Trump - efe

    A la hora de escoger un sombrero hay que tener en cuenta, para empezar, el alto de su copa, cuidando que ni cubra los ojos ni tampoco quede por encima de la mitad superior de la frente, pues en ambos casos el resultado es ridículo. Ni que decir tiene que algunos sombreros regionales, como el Stetson típico de Texas o el sombrero mexicano, se diferencian del resto por sus desproporciones de largo o ancho, pero esto resultaría ridículo en un sombrero de vestir de señora para una ocasión relativamente formal.

  4. La copa

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    Melania Trump - EFE

    El ancho de la copa del sombrero debe ajustarse a la cabeza -e incluso la cara- del que lo lleva. Este punto es tan importante que los más antiguos sombrereros del mundo, Lock & Co en Londres, cuentan no solo con un sofisticado sistema de toma de medidas, sino que incluso en ocasiones utilizan el complicado conformateur, un artilugio que se ajusta a todos los puntos de la cabeza para determinar las medidas de la copa con precisión.

  5. El ala

    Melania Trump
    Melania Trump - EFE

    El ancho del ala es igualmente importante y no debe ser excesivamente amplio, si se viste un sencillo traje de chaqueta y falda ceñido, mientras que puede ser algo más ancho si se va con abrigo o con un traje de pantalón. De hecho, con un traje de chaqueta ajustado, lo ideal en todo caso hubiese sido un pill box o similar.

  6. Proporciones

    Melania Trump
    Melania Trump - EFE

    Del mismo modo, como en temas de belleza y elegancia todo es cuestión de proporciones, el sombrero de Melania hubiera sido mejor si el ala ancha hubiese tenido mucha caída, como ocurre con los sombreros flexibles o floppy, típicos de los años 60 y 70. En cambio, se trató de todo un señor sombrero de «ala ancha», que recordaba más al de la figura de la marca Sandeman en las carreteras españolas o al sombrero cordobés que se viste montando a caballo de corto.

  7. Melania Trump
    Melania Trump - EFE

    En el peor de los casos, existe un sistema de tallas de sombreros que va desde el pequeño al extra-grande, e incluso un tallaje más en detalle que va por centímetros o pulgadas, con el que es difícil confundirse. Cuando una mujer se toma el esfuerzo de vestir con prendas de primera para representar a su país, lo mínimo es cuidar los accesorios.