La baronesa Thyssen
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La solitaria Comunión de las hijas de la baronesa Thyssen

Las niñas recibieron el sacramento con la única presencia de su madre y de Guillermo Cervera

Madrid Actualizado: Guardar
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El pasado sábado, en la andorrana iglesia de San Juan de Casselles, recibieron la Primera Comunión Sabina y Carmen (10 años), hijas de la baronesa Thyssen. Fue una ceremonia íntima, pues en lugar de hacerla junto a sus compañeros de clase, como la mayoría de los niños, tomaron el sacramento en privado y con las únicas asistencias de su madre, de Guillermo Cervera, sobrino de Tita y quien se hará cargo el próximo otoño del nuevo museo Tyssen en Andorra, y de un reducido grupo de íntimos de la baronesa. Para un día tan especial, Carmen Thyssen vistió un conjunto de falda de gasa con camisa y flor en la solapa, y sus clásicos zapatos bicolor de Chanel.

Como ya anunció ABC, entre los presentes no se encontraban Borja ni Blanca Thyssen. El hijo de la baronesa se había enterado de la Comunión de sus hermanas pocos días antes de que tuviera lugar y a través de la prensa. En un principio se suponía que iba a celebrarse ayer lunes, pero finalmente se adelantó al sábado para despistar a los reporteros que se habían desplazado hasta Andorra en busca de una foto. Todo apunta a que veremos el reportaje esta misma semana en «¡Hola!», revista con la que, según se comenta, Carmen Thyssen ha negociado la exclusiva.

«Borja no está enfadado, pero sí está sorprendido de que no le dijeran nada. Además, el pasado fin de semana se encontraba en Andorra, pero no había sido invitado. Ni él ni su familia. Así que está claro que aunque le hubieran llamado en el último minuto, no habría acudido. La relación entre Borja y su madre es mucho mejor que años atrás, otra cosa es el resto de la familia. Si Tita les hubiera avisado con tiempo, habrían viajado hasta Andorra. Pero ¿cómo lo iban a hacer sin estar convidados?», asegura una persona de la absoluta confianza de Borja.

Muros por derribar

Aunque hay quien apunta a que la baronesa ha dicho que por supuesto les avisó, los cercanos saben perfectamente que Borja y Blanca no tenían ni idea de una celebración tan señalada. Y es que a pesar de la reconciliación y la manera en la que se han reconducido ciertos asuntos, sobre todo los legales y fiscales, en el terreno familiar quedan muchos muros por derribar. De entrada, las pequeñas Carmen y Sabina no han tenido ninguna relación con Blanca y sus niños. Únicamente la pasada Navidad, en concreto el día de Reyes, hubo un breve encuentro en Andorra, en casa de Tita, para intercambiar los regalos. En aquella ocasión solo acudió una de las niñas. Se han criado sin saber nada de sus familiares y en medio de una guerra fría entre Tita y Borja, que ha durado siete largos años.

Ayer, la baronesa se trasladó a Madrid para estar hoy presente en un acto del museo relacionado con la exposición «Bulgari: Tesoros de Roma», que está programada para el próximo mes de noviembre. Antes, se podrá ver la esperada muestra «Caravaggio y los pintores del norte».