Betto García, ayer, retocando a una modelo en el backstage del desfile de Christian Siriano
Betto García, ayer, retocando a una modelo en el backstage del desfile de Christian Siriano - Alex Contell

El sombrerero español Betto García vuelve a la Semana de la Moda de Nueva York con Christian Siriano

El diseñador estadounidense ha completado siete looks con piezas de este joven valenciano de 29 años

MADRIDActualizado:

«La verdad es que si me llegas a decir hace un año que hoy mis creaciones iban a estar por segunda vez en la semana de la moda de Nueva York, no me lo habría creído», dice Betto García (Valencia, 1989) al otro lado del teléfono. Y es que, si en febrero de 2017 debutó en New York Fashion Week de la mano de Palomo Spain, este año ha regresado con el diseñador estadounidense Christian Siriano. The Grand Lodge de Nueva York sirvió ayer como escenario para presentar la colección otoño-invierno 2018-19 de Siriano, que quiso completar siete de sus looks con los sombreros y tocados de Betto García, que ha realizado en exclusiva para este desfile.

Esta colaboración entre Siriano y García surgió hace un año. «Él es miembro del Consejo de Diseñadores de Moda de América (CFDA) y, junto con Anna Wintour y varios creadores más, son los que deciden qué diseñadores pueden estar en la semana de la moda de Nueva York. Nos conocimos el año pasado en el desfile de Palomo Spain y hace unos meses me escribió para proponerme este proyecto», cuenta. Siriano, que ha vestido a personalidades tan influyentes como Michelle Obama, ha celebrado con este desfile su primera década en la industria de la moda y para ello se ha inspirado en el arte británico de finales del siglo XVIII, que cuelga en la Queen’s Gallery de Londres. Por eso, Betto García se ha imbuido por la estética de «la Reina Victoria y el arte inglés». El terciopelo ha sido el tejido estrella, pero también ha recurrido al tul de seda, bordados con flecos y tweed negro. Las piezas de esta colaboración recuerdan también a «Emilia», la colección que Betto García presentó en 2017, repleta de plumas, puntillas y pasamanerías. « Quería que de alguna manera estuviera presente en Nueva York, ya que fue mi primera colección en solitario y fue muy especial», afirma el sombrerero.

Unas de las modelos, con tocado de Betto García, antes del desfile
Unas de las modelos, con tocado de Betto García, antes del desfile - Alex Contell

La pasión por el oficio de la sombrerería despertó en Betto García a muy temprana edad, «cuando todavía no sabía ni qué quería ser de mayor». Al terminar el colegio, comenzó a estudiar Protocolo y, al terminar el primer curso, decidió perseguir su sueño: ser sombrerero. Para ello, con el poco dinero que había conseguido ahorrar, compró un billete a Londres y a los pocos meses comenzó como aprendiz en el taller de Edwina Ibbotson, donde llegó a diseñar tocados para la Casa Real británica, con motivo de la boda de Guillermo y Catalina de Cambridge. Tras dos años y medio en Londres, Betto García regresó a España y comenzó su andadura en solitario. «Desde que volví de Londres ha sido todo muy frenético. Tuve unos años más lights y de adaptación, porque en Inglaterra el concepto del sombrero no tiene nada que ver al que se tiene en España», afirma. Por eso creó su propio taller de sombrerería en Valencia, un espacio que invita a soñar, repleto de cabezas de madera y agujas, dedales e hilos. Porque García entiende que un buen sombrero o tocado es el que está hecho a mano. «En España me costó mucho hacerme ese hueco y que se valorase realmente mi trabajo, sobre todo por el intrusismo que hay en este oficio». Pero lo ha conseguido. Betto García es ahora un sombrerero de referencia que ha conseguido poner en auge este oficio y salvarlo del ostracismo. Miriam Giovanelli lució una pamela de García el día de su boda que llevaba plumas de oca, la cupletista Julia de Castro «De la Purissima» también ha recurrido a él en alguna ocasión. Y Tamara Falcó y Carmen Lomana también se han interesado por sus creaciones. A quien no consigue llegar, «de momento», es la Reina Letizia. «Debe animarse a llevar un sombrero mío, no entiendo como no lo ha hecho ya», comenta García mientras suelta una carcajada nerviosa, a medio camino entre la ilusión que le produciría ese momento y el atrevimiento por decir algo así. «Lo he intentado varias veces y espero que se anime, me haría mucha ilusión que Doña Letizia llevase algo mío».

Crear con libertad

Nota que desde hace un año, cuando viajó a Nueva York con Palomo Spain, su «vida ha cambiado, ha sido un cambio inmenso». Ha «triplicado la gente que hay en el taller» y son un equipo «supergrande» ahora mismo. Entonces, ¿sus sombreros y tocados para Palomo Spain le han abierto puertas? «Por supuesto, renegar de Palomo es como si Los del Río renegasen de "La Macarena". Palomo a nivel profesional ha sido mucho, y a nivel personal hay una amistad muy grande. Me ha impulsado muchísimo porque los dos empezamos a la vez», reconoce. Y añade: «Trabajamos muy bien juntos y creo que a nivel artístico me sirvió mucho trabajar con Palomo, siempre ha sido una experiencia muy guay estar y trabajar con él. Y si algún día volvemos a trabajar juntos, me encantará».

Betto García, durante el desfile de Christian Siriano
Betto García, durante el desfile de Christian Siriano - Alex Contell

Todo artista necesita una fuente de inspiración, algo que le lleve a ese universo paralelo donde solo ve luces, colores, figuras, paisajes, música... Para acceder a esa otra dimensión, es muy importante la sensibilidad con la que se perciben las experiencias y vivencias del día a día. Dice García que un cincuenta por ciento de lo que es a día de hoy, se lo debe a Edwina Ibbotson, y que trabajar con Palomo también ha sido increíble. «Pero lo que más me ha hecho crecer es la forma tan personal que tengo de tomarme las cosas. Es lo guay de esta historia: yo en mi trabajo plasmo mucho lo que vivo. La experiencia y el haberme encontrado a mí mismo ha sido fundamental. Porque al final esto ha empezado a funcionar cuando he dejado de seguir las tendencias, he conseguido liberar una parte de mí y hacer lo que realmente me da la gana».

Betto García y Christian Siriano, antes del desfile
Betto García y Christian Siriano, antes del desfile - Alex Contell

Ayer, al desfile de Christian Siriano acudieron actrices de la talla de Whoopi Goldberg y Meg Ryan. También asistieron la rapera Cardi B y las modelos Coco Rocha y Tess Holliday, la Dj Leigh Lezark y y la gimnasta Nastia Liukin. «Fue increíble, y trabajar con Siriano ha sido genial porque hemos conectado mucho». Mientras asimila todo lo que ocurrió ayer en Nueva York, Betto García ya piensa en su nueva colección, que verá la luz el próximo mes de mayo. «La colección ya está en marcha y nos pondremos al cien por cien en cuanto vuelva a Valencia». Su colección será un alegato al romanticismo, al vintage, a todo lo que se ha perdido y hay que recuperar. Como la sombrerería, ese oficio tan artesanal en el que Betto García siempre creyó y un camino que muy pocos habrían tenido la valentía de emprender.