La Casa del Presidente
La Casa del Presidente - ABC

Tras las huellas de Adolfo Suárez en sus veranos abulenses

La antigua residencia estival del expresidente en Ávila funciona como un hotel que ha sabido conservar su historia

ÁVILAActualizado:

«Soy de Cebreros... El hijo de la Erminia y el nieto de la tía Josefa». Adolfo Suárez (1932-2014) siempre tuvo clara su carta de presentación. Con su simpatía arrolladora y mirada firme, ejerció con orgullo de abulense y distribuyó sus veranos entre Palma de Mallorca, La Coruña y por supuesto, Ávila. En esta ciudad permanece vivo el recuerdo de un hombre llamado a dejar huella en la historia de nuestro país. Y quizá uno de esos rincones donde descubrir algunas facetas desconocidas del primer presidente de la España democrática sea en el número 1 de la calle de los Telares. Aquí, a escasos metros de la Casa Natal de Santa Teresa, se erige un coqueto palacete de piedra que la familia Suárez compró a principios de los 70. Sus paredes fueron testigo de algunos episodios claves que dieron alas a la Transición, puesto que en ella pasó parte de sus veranos con su mujer Amparo Illana y sus cinco hijos.

Con un gran sentido del deber y amor a su país, nunca acababa de desconectar del trabajo. En el despacho de esa propiedad recibió a Santiago Carrillo para negociar la legalización del Partido Comunista en 1977 o se redactaron algunos borradores de la Constitución. Y ese despacho amanece hoy, más de cuarenta años después, lleno de maletas. Sí, porque a finales de los 90, acuciado por los problemas de salud de sus seres más queridos, Suárez se desprendió del inmueble. Sus nuevos propietarios, los hermanos Diego y Hugo Ortega, del grupo hotelero Fontecruz, decidieron abrir el año pasado un hotel bautizado como La Casa del Presidente.

Despacho del presidente Adolfo Suárez
Despacho del presidente Adolfo Suárez - ABC

La mesa de trabajo de Suárez la ocupa hoy la jefa de recepción del hotel. La estructura y diseño del edificio permanecen intactos y el despacho, con su biblioteca, también. Tras uno de los estantes se oculta una puerta secreta diseñada para facilitar la huida del presidente en caso de emergencia. También la empleaban para que abandonaran la casa aquellos invitados que no querían ser vistos. «Entre sus muros de piedra se respira el regusto al pasado, pudiéndose intuir en cada una de sus estancias los felices momentos familiares y los hitos históricos de los que sin duda fue testigo el inmueble», comenta Diego Ortega quien cuenta con hoteles en Sevilla, Toledo y Lisboa.

Con tres plantas, dispone de un total de diez habitaciones. Todas ellas han sido bautizadas con nombres que reflejan valores sobre los que se asentó la figura de Adolfo Suárez como vida, amor, alegría, libertad, paz o diálogo.

Piscina de La Casa del Presidente
Piscina de La Casa del Presidente - ABC

Entre las zonas comunes del hotel destaca el jardín, que está delimitado por la propia muralla de Ávila, y coronado por un porche y una piscina de verano, que convierte a La Casa del Presidente en el único hotel situado dentro del conjunto histórico de la ciudad que tiene piscina exterior. La propuesta gastronómica cuenta con una pequeña pero estudiada bodega con vinos de la zona donde no faltan los de Alta Pavina, propiedad también de la familia Ortega en Valladolid.

A diez minutos caminando del hotel, en el claustro de la catedral de Ávila, reposan desde 2014 los restos mortales de Adolfo Suárez junto a los de su esposa, Amparo Illana.