Pablo Iglesias e Irene Montero - Isabel Permuy
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Críticas a Pablo Iglesias e Irene Montero por contratar una salus que cuida de sus hijos por 100 euros la noche

«Pequeños privilegios de la clase obrera», «Cada día viven más como las Kardashians» o «Cómo se lo montan en la nueva casta», son algunos de los comentarios que se han podido leer en las redes sociales

ABC
MadridActualizado:

Pablo Iglesias siempre se jactaba de vivir en Vallecas, con el pueblo, en un pisito de 60 metros cuadrados: «Es un barrio popular que a mí me entusiasma», y advertía que había que tener cuidado con los políticos que se refugiaban en sus grandes mansiones: «El rollo es aislar a alguien, entonces no sabe lo que pasa fuera. Es decir, este rollo de los políticos que viven en Somosaguas, que viven en chalés, que no saben lo que es coger el transporte público...». Un Iglesias que se pavoneaba al criticar lo que hacía la «casta» -una expresión que a día de hoy ha desaparecido de su vocabulario, pues ahora él mismo practica-.

En solo cinco años, el líder de Podemos ha pasado de alzarse contra las clases más altas a aterrizar abruptamente en un chalé de lujo en Galapagar que cuenta con una parcela de dos mil trescientos metros cuadros y tiene piscina, jardín y casa de invitados. Un magnífico chalé por el que aseguró haber pagado 600.000 euros aunque, según afirmaron en su día expertos inmobiliarios conocedores del mercado, valía bastante más del doble.

La decisión de Pablo Iglesias y su pareja Irene Montero de trasladarse al exclusivo inmueble en la sierra de Madrid no sentó demasiado bien entre las clases obreras en las que él mismo se identificaba. Es más, en poco más de un año ambos disfrutan de la vida burguesa que tanto despreciaron en sus inicios. Eso sí, con la tranquilidad de contar con escoltas y policías de paisano que salvaguarden su seguridad y la de sus mellizos: Leo y Manuel, nacidos el pasado verano de forma prematura.

Irene Montero, embarazada de los mellizos
Irene Montero, embarazada de los mellizos - Ángel de Antonio

Este fin de semana, esta crispación ha aumentado después de que «LOC» publicase una información en la que aseguraba que la pareja había contratado una salus para atender a los pequeños desde las once de la noche hasta primera hora de la mañana por 100 euros al día, además de ayudar a la política en la gestación de su futura hija. «Pequeños privilegios de la clase obrera», «Cada día viven más como las Kardashians» o «Cómo se lo montan en la nueva casta», son algunos de los comentarios que se han podido leer este fin de semana en las redes sociales.

Las salus son enfermeras y auxiliares especializadas en la atención post-parto a domicilio. Estas profesionales ofrecen vigilancia, consejos y orientación sobre la evolución que debe tener la madre y su recién nacido, y a menudo sus servicios son un regalo que hacen los padres a sus hijas, o entre las amigas para las primeras semanas, para que las madres aprendan a cuidar a sus bebés, duerman y estén descansadas.