joÃo fernandes
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Un Ulises anónimo en Madrid

«Es maravilloso poder aprovechar una ciudad con tantas derivas. En verano se ofrece como el océano que no tiene»

Portugal Actualizado: Guardar
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¿Un verano en España? España y verano son dos palabras que en mí encuentran su primera rima en ese viaje mágico que hice con mis padres, cuando era niño, a la Alhambra… Las sombras de sus salones y escondrijos, el bordado de sus paredes, la poesía tan evidente de esa escrita, desconocida y misteriosa arquitectura, el rumor de sus fuentes y el olor de sus jardines me invitaban siempre a soñar, a descubrir algo más de un país que se me anunciaba mágico en su encantamiento por las distintas culturas tan marcadas. Su mosaico de identidades me anunciaban lo que descubrí más tarde también a partir de mi lengua portuguesa y de la lengua española, tanto en los laberintos y en los caleidoscopios de Pessoa y de Borges, como en mi adorado barrio de Lavapiés, donde ahora vivo.

Hoy mis veranos españoles ocurren todos los años y se hacen del disfrutar de Madrid mientras el trabajo me ocupa, con rápidos intervalos para visitar a la familia en Portugal y hacer viajes más largos para ciertos proyectos que el día a día del museo me impide el resto del año, como ocurrirá este agosto con los ya programados a Brasil y a México. En mis veranos madrileños disfruto de los cielos de Velázquez en los ponientes, de la infinidad de restaurantes y bares maravillosos con las consabidas despedidas a los amigos en esta época, de los cines de verano y del reencuentro con algunas películas de mi vida en el Doré, de algunos conciertos, de una visita a alguna obra tan querida bajo el frescor de las salas de un museo y de los largos paseos a altas horas de la madrugada por viejas y estrechas calles iluminadas con una luna sin igual. Este año descubrí las Noches del Botánico y ahí, en medio de perfumes que me recordaban mi visita de niño a la Alhambra, mezclé las estrellas de la noche con las músicas de otras estrellas como Seu Jorge, Elvis Costello, Angus & Julia Stone, Cécile McLorin Salvant, David Byrne (¡un concierto para una vida!), Caetano Veloso y sus hijos. ¡Momentos únicos y tan especiales! ¡Y qué pena me ha dado no poder asistir a otros!

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joÃo fernandes - ABC

En verano en Madrid la ciudad se abre y se ofrece como el océano que no tiene. Comprendo entonces lo maravilloso que es poder aprovechar una ciudad con tantas derivas. Desde los paseos por el Retiro cuando el día nace, hasta con los programas inesperados de cada noche, me siento un Ulises anónimo en otras tantas odiseas. Y confieso un íntimo placer vergonzoso: salgo de mi despacho y me pierdo también en las exposiciones del Museo Reina Sofía, descubriendo siempre nuevas ideas y emociones en proyectos que pensaba conocer bien, por haber trabajado directamente en ellos o haber compartido labores con mis colegas.