Estand de Vila Hermanos en Ifema
Estand de Vila Hermanos en Ifema - ISABEL PERMUY

Un viaje a través de los olores

Patrick Douenat trata de rememorar sentimientos con sus perfumes: «Las mujeres hace treinta años se ponían un única fragancia; hoy en día lo cambian según su estado de ánimo»

MADRIDActualizado:

Al igual que una buena canción puede transportar a un recuerdo especial del pasado, un aroma puede hacer viajar a los lugares más recónditos del mundo, rememorar momentos olvidados o, simplemente, transmitir sentimientos. El olor de la hierba recién cortada, el del café recién hecho, el de las primeras gotas de lluvia por la mañana u otros más personales, como el recuerdo de la fragancia de una madre cuando nos abrazaba de pequeños o el paseo de los domingos son algunos de los que Patrick Douenat trata de rememorar con sus perfumes.

Hace casi ocho años que compró la cerería familiar española Vila Hermanos, una empresa de velas decorativas y permufadas que data de 1884. Este economista de comercio de Trinidad y Tobago -aunque el discurrir de la vida le llevó por más de medio mundo- decidió cambiar su trabajo en el sector textil por la cera y los olores, su verdadera pasión. Como él mismo asegura en su entrevista con ABC, por sus venas «no corre sangre, corre seda natural perfumada».

Patrick Douenat
Patrick Douenat - ISABEL PERMUY

No fue hasta hace un par de años cuando Douenat decidió hacer un gran cambio en su empresa: creó Ladenac Milano, una firma de lujo especializada en perfumes a través de difusores y velas o, como a él le gusta describir, «perfumes que te hacen soñar». «El cliente no necesita viajar, viaja con los olores y siente sensaciones», asegura. Era una cerería un tanto antigua que no funcionaba y con esta marca exclusiva está consiguiendo cambiar el sector de la perfumería de lujo.

«Las mujeres hace treinta años se ponían un único perfume; hoy en día lo cambian según su estado de ánimo: ahora quiero ser mujer fatal, mañana romántica… Es lo que yo quise recrear con la marca, un diseño muy simple, pero que se modifique según el momento, el día...», explica Douenat. Y añade: «Todas las fragancias que creamos tienen una historia, como esos viajes en los que te pierdes esperando en el aeropuerto de Birmania porque no encuentran la maleta o un recorrido por todos los lagos de Italia. Otras me recuerdan a mi abuela, a ropa limpia y a la sensación de estar protegido en casa».

«Hay fragancias que me recuerdan a mi abuela y a ropa limpia»

Para crear estos aromas únicos hechos de materiales nobles -que puede conllevar un trabajo de fabricación de hasta dos años- tiene la ayuda de seis narices más. Una de ellas es el reputado perfumista Emmanuel Philip, que trabaja con muchas marcas importantes como Louis Vuitton, además de otras dos españolas y tres francesas.

Francia, la patria del perfume

No todos los países tienen el mismo gusto por los olores. Los hay con tradiciones muy arraigadas y otros a los que no les apasionan mucho. Así, los anglosajones son de perfumes florales y los latinos optan por los menos sofisticados, como los cítricos, mientras que los nórdicos los detestan. Francia es sin duda la patria del perfume. Fue la propia Catalina de Médici, esposa de Enrique II, quien puso de moda las fragancias. La monarca no soportaba el mal olor de los guantes de piel y empezó a perfumarlos, marcando tendencia en el resto de cortes europeas.

Buque insignia

Como primera tienda para su firma Ladenac Milano, Patrick Douenat ha elegido Madrid, en una céntrica calle de la capital. No podría haber elegido un país mejor: «Me encanta. Tiene todo lo que busco y quiero demostrar al mercado que también puede ser bueno en el sector de la perfumería de lujo. Podría haber abierto la tienda en Francia o Italia, pero amo España, tiene mucha historia».

Lleva abierta apenas ochos meses, pero los resultados son muy buenos. No es de extrañar, teniendo en cuenta la cuidada estética que tiene el local, no falta detalle. La evolución es tan positiva que el año que viene abrirán otro establecimiento en Corea del Sur de las mismas características. Todo es poco para la verdadera pasión de Patrick Douenat.