Raimundo Amador, Guitarrista y compositor

«Echo mucho de menos a Camarón, todavía sueño con él»

El artista sevillano publica «Medio hombre, medio guitarra», nuevas dosis de flamenco fusión acompañado por Santiago Auserón o Antonio Vega, entre otros

SEVILLA Actualizado:

A Raimundo Amador le cuesta trabajo expresarse en la lengua de Shakespeare, sin embargo podría dar lecciones melódicas a más de un recién llegado. Su guitarra ha estado junto a algunos de los grandes y charlar con él pronto se convierte en una constante de idas y venidas por la historia más reciente de la música. De B.B King a Björk, pasando por Calamaro y Lole y Manuel, el guitarrista sevillano vuelve a embarcarse en un nuevo proyecto en solitario tras casi siete años sin editar disco propio. Lo hace de la mano de «Medio hombre, medio guitarra», un disco que le ha «costado una pasta, pero que, al producirlo yo, es el más auténtico de todos». Él, que reconoce que aprendió el flamenco «en la calle» y en ese ambiente se dejó cautivar por el rock y el blues, afirma «no tener grandes pretensiones» con este trabajo. «Al llevar tanto tiempo sin grabar, les debía un disco a aquellos que no están resfriaos de oído», dice.

En «Medio hombre, medio guitarra» Amador rinde pleitesía a la fusión «pero de la buena», aclara. Y para ello, cuenta con la colaboración de Antonio Vega, quien escribió un tema para este disco, SFDK o el Pele, «que canta una zambra árabe flamenca hecha por un americano con el blues de Mississippi. Ahí es ná», deja caer orgulloso. Así hasta catorce canciones, trece inéditas a excepción de «White houses» de Eric Burdon and The Animals versionada en la voz de Santiago Auserón de Radio Futura.

Al serle preguntado sobre la reciente concesión a Kiko Veneno de la Medalla de las Bellas Artes, opina: «Me parece muy bien porque Kiko tiene una larga trayectoria pero… ¡también podrían habérmela dado a mí!», bromea en alusión a Veneno, el grupo que formaron ambos junto a su hermano Rafael, y que fue responsable en parte de la revolución en el mestizaje de la música española en los setenta. Siguiendo con los premios, se queja: «Chocolate y Agujetas de Jerez recibieron la Llave de Oro del cante. ¿Por qué no se la dieron a Camarón si era el más completo de todos?». Y es que para el sevillano, hablar de su «compadre», con el que colaboró en «La leyenda del tiempo» es hacer borrar la sonrisa perenne que ha lucido durante toda la entrevista: «Aunque estoy muy orgulloso de todos los artistas con los que he trabajado porque los considero buena gente, echo mucho de menos a Camarón. Todavía sueño con él. Me da penita que ya no esté con nosotros».

Pero la guasa vuelve al hablar de sus conciertos: «Si la gente me sigue pidiendo el 'Bolleré' será que no lo hice tan mal en su día ¿no?». Continúa: «Me río mucho cuando la gente joven me pregunta que si sigo cantando. Con la de hijos y nietos que tengo que mantener, ¿cómo voy a dejar los escenarios? ¿De qué van a comer?», ríe. Ya en un tono más serio afirma: «Aunque he pasado mi rachilla de vender pocos discos y aunque trabaje más de Despeñaperros pa'rriba, que aquí en mi tierra, me moriría si tuviese que dejar esto. Sigo trabajando porque me gusta, porque es lo mío y muero si no estoy en la brecha».