Fuentes de los jardines del Palacio Real de la Granja de San Ildefonso
Fuentes de los jardines del Palacio Real de la Granja de San Ildefonso - EFE
Pueblos Únicos

La Granja de San Ildefonso: el pequeño Versalles español

En este municipio se levanta el Palacio Real junto a sus exclusivos Jardines, donde tres veces al año, 30 de mayo, 25 de julio y 25 de agosto, corren sus principales fuentes monumentales

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«La Granja, la más hermosa, población incomparable», entonan en su himno los lugareños durante las fiestas populares que se celebran a finales de agosto. No es para menos, pues este particular enclave segoviano, ubicado en el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, fue declarado por la Unesco en 2013 Patrimonio Mundial como Reserva de la Biosfera. A solo 80 kilómetros de Madrid y a 11 de Segovia, miles de turistas acuden cada año a comprobar la belleza del Palacio Real y las 26 fuentes monumentales de sus extensos jardines. Y suelen de paso darle un capricho al paladar degustando los afamados judiones de La Granja.

La historia del Palacio de este municipio se remonta a Felipe V, quien ordenó construir un retiro estival en este paraje privilegiado, y desde entonces hasta Alfonso XIII todos los Reyes veranearon en el Real Sitio. Los jardines, que ocupan una extensión de 146 hectáreas, se diseñaron con la mente puesta en los de Versalles, el modelo de la época, encargados por el Rey Sol, Luis XIV, abuelo de Felipe V. Es por ello que se le conoce como el pequeño Versalles español.

El número de visitantes se multiplica muy especialmente durante tres días al año: en la festividad de San Fernando (30 de mayo), por San Luis (25 de agosto), patrón de La Granja, y hoy, 25 de julio, Santiago Apóstol, patrón de España. Y es que, además de activarse alguna fuente los miércoles, sábados y festivos desde que comienza la temporada en Semana Santa, de abril a octubre, durante estas fechas señaladas se ponen en funcionamiento las ocho principales fuentes monumentales, todas barrocas, dando lugar a un espectáculo muy vistoso de juegos acuáticos, con largos y nutridos chorros que manan de los surtidores de las esculturas mitológicas que ornan los monumentos. Mientras los asistentes a la exhibición recorren los jardines las fuentes se van activando ordenadamente, emulando aquellos siglos en que las flechas de agua se disparaban al paso del Rey.

La lluvia y el deshielo de la Sierra de Guadarrama favorecen el acumulamiento del agua en un vasto depósito, conocido como estanque de El Mar, capaz de recoger hasta 216.000 metros cúbicos de agua que circula por medio de un sistema de llaves. La inercia de la pendiente al estar las fuentes ubicadas en diferentes cotas, junto a los 13 kilómetros de tuberías de plomo y hierro fundido, permiten abastecer el riego de los surtidores. Si se pusieran todas las fuentes en funcionamiento al mismo tiempo, en solo trece horas se habría agotado el estanque, por lo que si hay sequía se restringen los días de exhibición, excepto los tres días señalados anteriormente, que se celebran por tradición borbónica, y hasta la fecha no se han suprimido por restricciones.

Corre desde hace más de dos siglos por este lugar una leyenda que asegura que la madrileña fuente de La Cibeles, construida a finales del siglo XVIII por el arquitecto Ventura Rodríguez y símbolo de la capital de España, se proyectó para ser emplazada en los jardines de La Granja. Sin embargo, la remodelación del Paseo del Prado que se llevaba a cabo en Madrid hizo cambiar de idea a Carlos III, quien decidió dejar a este Real Sitio sin aquella diosa de origen frigio y griega de adopción. Cierto que este mito es negado por Eduardo Juárez Valero, cronista oficial del Real Sitio. Sostiene que «es imposible que La Cibeles fuese a colocarse en el Real Sitio, pues cuando Carlos III fue proclamado Rey de España, los jardines habían sido ya finalizados hacía casi 40 años, por lo que no cuadra en el tiempo». Sea como fuere, los surtidores granjeños volverán a ofrecer este martes un refrescante espectáculo.