Es mejor beber con moderación
Es mejor beber con moderación - felipe guzmán
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Feria de Sevilla 2014: Guía del buen beber

Comer de vez en cuando, beber despacio, parar y tomarse un caldito son algunos trucos para que el alcohol no arruine el día

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A la Feria se va a pasarlo bien. Está bien animarse, pero si bebe más de la cuenta, acabará poniéndose malo y no podrá disfrutar. Mejor hacerlo con sentido común para evitar luego la borrachera y la resaca del día siguiente. Aquí van algunos consejos para sacarle el mayor partido a la bebida sin caer en imprudencias.

Beber despacio. La Feria no es concurso de taponazos (el antiguo combinado a base de tequila que se tomaba de una tacada). Lo normal es darle coba a la copa mientras se habla o incluso se baila. Ese es uno de los trucos para no estar bebido al rato de llegar.

No pasarse de la raya. No conviene beberse el agua de los floreros. Mejor saber parar a tiempo para luego evitar el mal rato. Se puede hacer una parada y dejar la copa a un lado. Bailar o incluso sentarse a mirar cómo los otros se marcan unas sevillanas.

Mejor rebujito que vino. En las casetas se bebe de todo pero el rey de la Feria es, desde hace unos, años el rebujito que, para los no inciados es una mezcla de manzanilla con refresco gaseoso. El secreto de esa bebida es que, como está muy diluida, no se sube tanto a la cabeza como los vinos generosos.

Mejor cerveza que cubatas. La rubia sigue siendo también bebida estrella y, ya por la tarde o entrada la madrugada, muchos se pasan al trago largo. Pero hay que tener en cuenta que los whiskies y cubatas tienen más grados de alcohol y, por tanto, cuidado con ellos.

Comer algo de vez en cuando. Eso también es fundamental. La comida ayuda a no emborracharse o, como se dice vulgarmente, a esponjar. Para acompañar tanto trago, lo mejor son grasas animales que ayuden a metabolizar el alcohol. Y también, por supuesto, el jamón. Aunque eso ya sube el presupuesto.

El refresco y el caldito. Como son muchas las casetas que no dan café y tampoco es plan de salirse del real, de vez en cuando no es mala idea tomarse un refresco. Y, por supuesto, es fundamental ese caldo del puchero que, con un poco de hierbabuena, resucita a un muerto. Y, si quiere, puede añadirle un chorrito de fino. Y vuelta a empezar.