Susana Díaz y Pedro Sánchez se encuentran en la caseta de la APS - Juan Jose Ubeda

Feria de Abril de Sevilla 2018Susana Díaz y Pedro Sánchez en la Feria, tú a UGT y yo a CC.OO.

La presidenta de la Junta y el secretario general del PSOE se reencontraron en una recepción pero, tras acabar, cada uno siguó su camino; él se marchó a una caseta, ella a otra

SEVILLAActualizado:

La Feria es lugar de trabajo. Aunque pueda resultar extraño, es así. En el Real se recibe a clientes, se despacha con el jefe, se acude a reuniones laborales y hasta se pone buena cara al peor de los enemigos.

De ello saben mucho los políticos y ayer lo demostraron dejándose ver por el albero y posando sonrientes. La foto del día fue la de la presidenta de la Junta de Andalucía y el secretario general de PSOE, que se reencontraron en la recepción de la Asociación de la Prensa con motivo de la celebración de la tradicional entrega de «Los Claveles de la Prensa». A las 2.50 de la tarde, cuando la Feria, a la que los sevillanos parecen acudir cada día mas tarde, estaba aún a medio gas, se producía el evento y la instanánea más buscada: la de Susana Díaz y Pedro Sánchez. Una cita que duró estrictamente lo que se prolongó el acto de entrega de los galardones a Matilde Coral, ManuSánchez y la asociación Danza Mobile.

La primera en llegar a la caseta fue Susana Díaz, quien tras presidir su reunión semanal del Consejo de Gobierno y mientras a escasos metros del Palacio de SanTelmo sigue el juicio de los ERE, se cambiaba de traje rápidamente. Y se marchaba a la Feria. «Nada mas terminar ha ido a vestirse», confirmaba el portavoz del Gobierno, Juan Carlos Blanco, en la caseta de la APS. A seguir trabajando en la Feria.

Y así era. Susana Díaz, ataviada con traje blanco de lunares negros, melena suelta y claveles en el pelo, llegaba a la APS donde se fotografiaba con los premiados y se sentaba en la puerta de la caseta con la bailaora Matilde Coral mientras una gitana que vendía claveles se paraba un rato a charlar con ellas.

En esas estaban las dos cuando, diez minutos después, llegaba Pedro Sánchez. Vestido de «mañanita de Feria» con chaqueta y sin corbata, el secretario general del PSOE tenía que abrirse paso entre la nube de fotógrafos que esperaban para inmortalizar el momento. Pero Díaz, que había llegado a la caseta rodeada de casi todo su Gobierno, hizo esperar a su jefe de filas durante los segundos que permaneció sentada junto a la bailaora. Luego se levantó, se dio la vuelta y se produjo la foto del día:el beso de Pedro Sánchez y Susana Díaz y su posado ante la prensa. Hubo sonrisas y aparente cordialidad mientras de fondo sonaba una conocida sevillana de El Pali: «Vamonos pa la Feria, cariño mío».

Sin embargo, ambos permanecieron juntos sólo durante los minutos que duró el acto. Escucharon atentamente al presidente de la Prensa, Rafael Rodríguez, que se refería a ellos como «la pareja mas difícil de lograr». Y así permanecieron mientras el humorista Manu Sánchez, la bailaora Matide Coral y la representante de Danza Mobile pronunciaban unas palabras de agradecimiento por sus respectivos galardones.

Mientras eso ocurría, Sánchez y Díaz o Díaz y Sánchez no intercambiaron apenas palabras. Ambos aplaudieron y subieron al escenario para la foto de rigor. Luego se marcharon cada uno por su camino. «Pedro Sánchez se marcha a la caseta de UGT y luego tiene que coger el AVE», decía un miembro del equipo del líder socialista que tampoco desvelaba ningún misterio acerca de la breve conversación entre ellos. «Han hablado de la Feria», decía.

Y Susana Díaz, a quien todos estos días acompaña su pequeño hijo siempre en brazos de algún familiar, seguía su particular periplo ferial. Dicen que tras un paseo por el Real, primero estuvo en la caseta de Comisiones Obreras y luego apareció en otra de las recepciones del día, la copa que cada año celebra la Fundación Cajasol con su presidente, Antonio Pulido, a la cabeza. Era otra de las citas que demuestran que a la Feria se va también a trabajar.

De hecho, la recepción de Cajasol es siempre una de las más concurridas. Porque allí se dan cita empresarios, políticos y personalidades de la cultura y la sociedad que colaboran con la fundación. El presidente de la CES, Francisco Herrero, no paraba de hacer bromas. «Aquí o falta más jamón o sobra gente», decía tras mostrar el papel en el que tenía apuntadas las recepciones del día. Ayer había estado en cuatro. Las de la Autoridad Portuaria, la de los hosteleros y algunas más «Esto también es trabajo», decía.

Y había también muchos otros políticos como el delegado del Gobierno, AntonioSanz, el alcalde de Tomares, José Luis Sanz, la socialista Amparo Rubiales o los portavoces de los grupos municipales en el Ayuntamiento de Sevilla. Javier Millán, de Ciudadanos, comentaba que un grupo como el suyo debería tener también su propia caseta en la Feria. «Así debería ser pero no queremos pedir favores», decía para referirse a la visita que hoy hará a la Feria el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera. Como la formación naranja no tiene caseta propia, tendrá que atender a los medios en la de Radio Sevilla. En otra esquina de esa caseta Verónica Pérez y Virginia Pérez, las respectivas dirigentes locales de PSOE y PP, charlaban animadamente.

También se veía en esa recepción a otros personajes. María del Monte estaba sentada en una de las pocas mesas que quedaban libres. Porque no cabía un alfiler en la caseta de Cajasol, una de esas recepciones en las que no falta la comida para las decenas de personajes que acuden a «trabajar a la Feria».

«Yo el traje de político no me lo quito en toda la Feria», comentaba el candidato del PP a la Alcaldía de Sevilla, Beltrán Pérez, que no ha faltado ni un sólo día al Real y que hoy acudirá con su hija de nueve años vestida de flamenca. Ayer estuvo también en otras de esas recepciones.

Es la prueba del algodón de que algunos van a la Feria a «trabajar». Aunque sea un trabajo más agradable que el de cualquier despacho. Hoy habrá más.