Actualidad Córdoba

Desmontando los mitos entre el jamón y la toxoplasmosis en el embarazo

Por Rocío Linares,

Estudios clínicos, profesionales sanitarios e investigadores desmienten que la toxoplasmosis se pueda contraer al comer jamón durante el embarazo pero su voz se apaga frente al mito extendido que lleva a la privación de este manjar durante los nueve meses de gestación. «Felicidades estás embarazada, lo siento, no puedes comer jamón» pueden ser las primeras palabras de un médico a su paciente embarazada, pero hay profesionales que se rebelan contra esto porque está demostrado.
La Unidad de la Mujer del Hospital San Juan de Dios de Córdoba ha organizado una sesión informativa para desterrar los mitos sobre la ingesta de jamón durante el embarazo y ha señalado además las razones por las que es bueno comer este alimento que es muy saludable. Según el jefe de la Unidad de la Mujer, José Eduardo Arjona, hay evidencias suficientes de que la toxoplasmosis no se transmite a través del jamón que ha seguido una cadena de producción sanitaria contrastada.
Para empezar, apuntó, «sólo el 1% de la ganadería actual está contagiada» por el parásito toxoplasma gondii y «las cepas de España son menos virulentas que las de otros países por lo que la probabilidad de infestarse es mucho menor». Incluso estudios del Journal of Food Protection sobre cerdos con toxoplasma revelaron que «tras 14 meses de curación no había parásitos viables». De este modo, el proceso de curación del jamón es una de las garantías, como señaló la coordinadora del Centro Tecnológico Agroalimentario de Pozoblanco, Manuela Hernández.
Por otro lado, se sabe que el parásito en cuestión se puede encontrar en la carne cruda, pero hay que tener presente que el jamón no es carne cruda porque en su curación se reduce el agua, se intensifica su materia y se concentra la sal. Se sabe que en una pieza de carne con un 2% de sal, el parásito toxoplasma no puede vivir y la concentración de sal en el jamón está entre el 5 y el 8%. Y por si fuera poco, para conservarlo se le añaden nitratos que impiden que el jamón sea colonizado por otros parásitos y que además inactivaría el toxoplasma.
Hernández insistió en la importancia de leer el etiquetado para conocer el tiempo de curación de las piezas. «Existe un punto de bio seguridad en los 18 meses que nos garantizan que ese producto va a estar libre de toxoplasma», añadió. Y siempre es mejor comprar una pieza completa y cortarlo en casa, para evitar contaminación cruzada, pero en caso de comprarlo en lonchas mantenerlo un mes en el frigorífico sin abrir.

Bajo ningún concepto recomiendan congelar el jamón puesto que pierde sus propiedades organolépticas «y eso no es comer jamón» apuntaron todos los ponentes. Y para dejar buen sabor, subrayaron que se trata de un producto con numerosas bondades nutricionales como la ausencia de azúcar, alto contenido proteico, las grasas saludables, vitaminas y minerales. Exquisito y saludable para no privarse de ello nueve meses.