Actualidad Córdoba

La tortilla de Casa Santos se parte en dos tabernas

Por Rocío Linares,

La tortilla más famosa de Córdoba, la de la Taberna Bar Santos, ahora se va a servir en dos barras: en su histórica ubicación, frente a la puerta de Santa Catalina de la Mezquita-Catedral, y en la calle Corregidor Luis de la Cerda, a pocos metros de allí. Dos lados del perímetro del templo, el este, donde estuvo siempre, y el sur, al que ahora llega, y en cada uno un valor añadido. El de siempre tiene el sitio y la costumbre popular de comer la tapa junto al muro del gran monumento de Córdoba. Y en el nuevo tienen la propiedad de la marca que da apellido a esta tradición.

Se puede pensar que a partir de ahora habrá dos Bar Santos, sin más, pero el asunto es más complejo. El propietario de la marca, Francisco Palacios, ha trasladado la taberna señera -o la cocina y espíritu de ésta- a su nuevo espacio después de que recibiera un burofax por parte de la familia Santos, propietarios del local original, comunicando que debía dejar este recinto al término de su contrato.

Hace ya nueve años que con una empresa familiar tomaron de la mano de su fundador, Francisco Santos, esta taberna, «que ha ganado en fama y calidad» desde entonces, según cuenta Palacios. Y estando siempre al corriente de pagos y manteniendo buena relación con la familia, no entiende ni la forma ni el fondo de esta decisión.
Con la intención de añadirle valor y visualizando la expansión en un futuro, Palacios registró en la Oficina Española de Patentes y Marcas la Taberna Bar Santos. Para entonces, cuenta, «cambiamos un poco la receta de la tortilla, con más patatas y más huevos, y empezó a tomar el volumen que tiene ahora. También modificamos la cocina porque antes apenas había tapas, solamente boquerones, chorizo, jamón y poco más».

Así, se hizo «un gran esfuerzo por dar visibilidad a nuestro negocio participando en el concurso nacional de tortilla, presentamos al bar a Alimentos Singulares de España, entre otras actividades y empezamos a salir en televisión. Desde ahí hasta ahora no han faltado las colas y no se echa la persiana hasta las once de la noche».
El hecho de que haya dejado el local no se ha llevado la tortilla de su famosa esquina, pues los nuevos inquilinos, familiares de Palacios, continúan sacando cuñas como si el titular del contrato no hubiera cambiado. Pero el propietario del nombre no se conforma y pedirá que se cumpla la normativa contra el uso indebido de una marca registrada, mientras llama la atención con la célebre tortilla desde el otro lado del Patio de los Naranjos.
La nueva Taberna Bar Santos sirve otra versión de la tortilla, gratinada con alioli, ha recuperado tapas como la de venado y ha propuesto un menú económico. Lo único que no puede tener es la escalinata y el muro bajo de la mezquita para degustar sus tapas. «¿Pero y si se las pudieran llevar?», pregunta Palacios. El Bar Santos es lo que vende o es donde está.