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La Bodega Vargas de Rodrigo de Triana echa el cierre

Por Isabel Aguilar,

Es uno de los establecimientos decanos de Triana y ya no abrirá más. La Bodega Vargas original, la de Rodrigo de Triana, no volverá a servir esa cerveza tan fría con la que acompañar sus sabrosos caracoles en verano, o esa sangre encebollá con la que ha demostrado que el buen tapeo sevillano no siempre tiene por qué renovarse.

La decisión tiene y no tiene que ver con la pandemia. Es decir, el cierre era inevitable pero el Covid-19 lo ha precipitado. “La propiedad nos anunció que no renovaríamos el contrato en noviembre porque creo que  quiere vender el inmueble”, indica Enrique Martínez, yerno del tabernero que gestiona desde 1985 este negocio. “Conseguimos llegar a un acuerdo y que esperaran hasta después de Navidad, que era la fecha que teníamos prevista para dejar el local, pero la situación que vivimos nos ha hecho replantearnos todo y hemos decidido que no tiene sentido reabrir ahora para cerrar en unos meses“, explica.

Bodega Vargas en Triana, Sevilla

Manolo Vargas legó el negocio hace unos años a sus hijos Víctor Manuel y Remedios y al marido de ésta, Enrique, que son quienes en la actualidad gestionan todos los establecimientos que la familia tiene en Triana. El más reciente, la Bodega Vargas de San Jacinto, que abrió el pasado enero, y también la Cervecería Vargas de la calle Evangelista.

La nueva Bodega Vargas de San Jacinto

Cervecería Vargas en Sevilla

La cervecería de la calle Evangelista

Precisamente es en San Jacinto donde ahora volcarán todas sus fuerzas, un espacio que pretende abrir a comienzos de la próxima semana y donde llevarán parte de los enseres que ahora están retirando del local original. “¿Mi suegro? No quiere ni pasar por la puerta, para él es muy duro porque son muchos años dedicados a la bodega”. Aunque Manolo Vargas tomó las riendas de esta taberna trianera hace 35 años, el local funciona como bodega desde hace mucho más, siendo uno de los rincones dedicados al vino y el tapeo más veteranos a esa orilla del Guadalquivir.

Como todas las bodegas antiguas, en un principio servía vino y alguna que otra tapa típica, y con el tiempo fue aumentando el recetario hasta conseguir popularizar tapas como su tortilla de patatas, ensaladilla, chicharrones, taquitos de salchichón, aliños y queso en aceite. También mojama, huevas de maruca, capote de melva canutera y anchoas imperiales y otras más elaboradas como carrillada, menudo con garbanzos, higaditos de pollo o albóndigas de choco. Recientemente incorporaron pescaíto frito y en temporada venden caracoles y cabrillas.