Actualidad Sevilla

La Isla regresa esta primavera de la mano de Luis Millán, de Puerta Caleta

Por Isabel Aguilar,

La Isla, el mítico establecimiento de El Arenal que anunció su cierre esta primavera, pronto volverá a escribir una nueva página de su larga historia. Lo hará de la mano de Luis Millán, hostelero sevillano al frente de Puerta Caleta, en Viapol, quien ha decidido ponerse al frente de este emblemático espacio del casco antiguo hispalense.

La fecha prevista para su reapertura es esta primavera, aproximadamente en los meses de marzo y abril, y el concepto gastronómico que ofrecerá es muy similar al que ya conocen los fieles de La Isla, donde el buen pescado y la materia prima de calidad son los protagonistas de la carta.

No obstante, la vuelta de La Isla será acorde a los nuevos tiempos y tendrá un aire más actual en su propuesta. De hecho, el espacio está siendo remodelado actualmente y presentará una nueva cara cuando abra en unos meses.

puerta caleta

Luis Millán

Luis Millán acude solo a esta nueva etapa de su trayectoria, sin socios que lo acompañen, un hostelero que lleva más de 20 años al frente de Puerta Caleta, un establecimiento de la calle Camilo José Cela donde ofrece buena cocina tradicional.

Desde 1946

La Isla está dispuesta a escribir un nuevo capítulo de una larga vida, cuyos orígenes se remontan a 1946. La familia propietaria, con José Luis Gutiérrez al frente en la actualidad, fue la primera en dar vida a esta esquina del Arco del Postigo, para después ceder su gestión a diversos empresarios, Emilio Guerrero el último de ellos, quien en el pasado mes de mayo anunció que abandonaba el negocio. 

Antes de que Emilio Guerrero se hiciera con su gestión, estaba en manos de los gallegos Antonio Nogueira y José Albariño, dos trabajadores que se acabaron quedando con el negocio en 1992.

La isla se ha caracterizado siempre por tener un pescado de calidad y cuidar la profesionalidad del servicio. Famoso ha sido siempre su escaparate de pescados frescos a la calle, donde cualquiera que pasara se detenía a contemplar los ejemplares traídos del mar al corazón de Sevilla: corvina de Sanlúcar y Chipiona, mero de Almería, rodaballo gallego o salmonete de Cádiz, entre otros manjares.