Taberna Góngora

Taberna Góngora: De Manolete a Don Luis

Por Gargantúa

Nombre Taberna Góngora
Dirección Conde de Torres Cabrera, 4 (  )
Horario De 8:00 a 16:00 y de 20:00 a 23:30
Teléfono 957490362
¿Tiene barril de Cruzcampo? No
Terraza No

Para llegar a ella hay dos caminos. De San Zoilo para Torres Cabrera, o por la vericueta Obispo Fitero, dejando atrás Cardenal Toledo. ¿Qué se puede esperar en Córdoba de una taberna asida a las medianeras de la cuna de Manolete y que porta en el frontispicio el nombre de don Luis de Góngora…? «Cuando acaso me aproveche /de tus ramos, oh laurel/no sea como poeta/ ni sea como escabeche», escribió el insigne poeta cordobés. Pero hemos de admitir que el nombre de este templo tabernario no recala en el culmen del verso culterano, sino en que mantuvo domicilio anterior en la vecina calle del mismo nombre. Allí nació como «bar de paso» y en la calle Torres Cabrera rompió como casa de ilustres viandas y mejor fino.
La Taberna Góngora tiene más de cuarenta años a sus espaldas. Primero, en las de Manuel Ruiz y su esposa Teresa Vera (Señora de las Tabernas 2001). Ahora en las de su hijo Óscar. Su interior proporciona la semblanza de una típica taberna cordobesa injerta en una casa grande. Sin atisbo de mesón, decoración sencilla y motivos labriegos y cinegéticos, porque si de algo puede presumir es de cocina de caza. No se pierdan así ni las albondigas de venado en salsa, el jabalí con tomate o el venado en salsa. La carne de caza tiene propiedades más que saludables… y mala prensa. Aquí hay “coto” asegurado y más por estas fechas, porque en Córdoba están, probablemente, los mejores proveedores.
Abrimos paladar con unas lechugas fritas tan cordobesas. Razonables. Siempre hay que tener equilibrio entre el aceite, el toque de vinagre y el trato al ajo para que ningún sabor se erija en posesión del gusto, sabedores del amargor del vegetal (¡Cómo seguimos echando de menos a la Taberna de la Lechuga¡).
Lleguemos al duelo entre titanes en la barra (recomiendo asirse a ella en buena conversación y tapeo). En el sótano de esta taberna se mima un fino extraordinario del lagar de los Lara, allá por las Navas del Selpillar. Es indispensable abrir boca con este vino que abre en canal el apetito. Y el otro referente son los boquerones al limón. Pero, por favor, sin tenedor. Con la mano, dado que el cubierto rompe la fritura cuidada y elimina el sabor de la pieza entera. Buen boquerón y justo limón… Y le entramos al cochifrito. Varios puntos menos de sal, porque la materia prima es de calidad, y eso ya se nota en que no hay geometría equiparable en las piezas del cerdo. PX y pestiñito para el broche final.
Carta prolija en carnes y pescados bien tratados. Relación calidad-precio, probablemente, de las mejores que hoy se sirvan en Córdoba.