Zahir Centro: Un abanico de sabores

Por Mercedes Cabrera

Zahir Centro: Un abanico de sabores

Situado en pleno Centro, el restaurante Zahir presenta una carta con una serie de entrantes de corte clásico como un paté de perdiz con mermelada de arándanos, algunas ensaladas y dos tipos de flamenquines—utilizando como elemento diferenciador el rellenarlo de gambas— y dos tipos de arroces. Otra parte de la carta la dedica a «pasearse por el mundo», con un rissoto de langostinos, algún plato Thai y unos gambones rebozados en Panko, ese pan rallado que ha estado tan de moda importado de Japón. Del mar nos presentan el atún en dos versiones, salmón con teriyaki y el consabido pulpo. Termina la carta con algunas hamburguesas, solomillo de buey y de ibérico y el corte argentino de la entraña.
Unos huevos rotos siempre apetecen; dos ingredientes tan humildes como son la patata y el huevo requieren de una cierta técnica para que el resultado sea delicioso. Nos presentan unas patatas en corte redondo y con un grosor quizás demasiado fino, donde esto ultimo hace que al proceder a la fritura la humedad del interior se evapora inmediatamente y la patata queda seca y por lo tanto dura. Para compensar la humildad, se viste el plato con jamón y trufa.
La siguiente propuesta es un arroz meloso con abanico ibérico. Buen punto del arroz consiguiendo esa untuosidad por las características del corte de la carne utilizada. El abanico que envuelve a las costillas por el exterior tiene como rasgo distintivo una importante infiltración de grasa. Fondo con una ligera falta de sabor y el toque dulce y levemente picante que da la cúrcuma.
A continuación, viajamos a Argentina con otro corte de carne, la entraña. Como el abanico, también infiltrada y con vetas claras protegida con su piel natural lo que la hace una pieza óptima para la plancha. Punto ligeramente pasado para nuestro gusto pero es como se asa en Sudamérica. Como guarnición, unas ciruelas con salsa hoisin. Con esa densidad casi acaramelada, aunque de sabor potente y complejo, salado y dulce, hace que esta fruta se convierta una buena compañía para la carne.
Y para terminar, quizás haciendo un guiño a algún elemento decorativo que aún queda en el local que anteriormente fue tienda de artesanía tailandesa, llega un Pad Thai. Este salteado de fideos de arroz tan popular ya en todo el mundo con langostinos, verduras , huevo, cacahuetes triturado y con el sabor de la salsa de tamarindo, hace que esta combinación inunde el paladar con sensaciones dulces, picantes, ácidas amargas y saladas, tan característico de la cocina de este lejano país.