Bar Cafetería Capricho

Bar Cafetería Capricho: «El Capricho de volver a parar a comer en la carretera nacional»

Por Percebeiro

Nombre Bar Cafetería Capricho
Dirección Avenida de Jerez, 26. EL Cuervo ()
Horario De 12:00 a 17:00 y de 20:00 a 0:00
Teléfono 635349615

A los que nos gusta poco la arena de la playa, nos cuesta llegar temprano los sábados de julio al apartamentito de las narices (maldita la hora en que nos liamos la famosa manta).
Entre los que siguen atrincherados en sus casas con el Sanytol y los que han huido con la sombrilla y la mascarilla, somos pocos lo que mantenemos, con afán, la riqueza inmaterial de los bares de esta Sevilla abandonada en verano. Y además de tener que barear de lunes a viernes a mediodía y también por las noches, trabajamos a diario, que no se diga. Es una especie de semana de feria prorrogada por tres veces. Nosotros sin parar en toda la semana y la parienta descansadita en la playa -o el pariente, no vayan a acusar de ser políticamente incorrecto-. Deseando estamos de que nunca llegue agosto.

Como además los políticos hacen las cosas sin pensarlas, nos han quitado el peaje. Y en lugar de facilitarnos la vida nos la han complicado aún más, lo que nos obliga a viajar por vías alternativas: esa vetusta N-IV que tantos años llevan prometiendo que van a desdoblar, pero que no pueden los pobres con la cantidad de comisiones que han tenido que pagar, es deliciosamente provocadora.

Provoca desde que pasas por Los Palacios y vas pensando en el arrocito acabado de salir de Manolo Mayo; los jugos gástricos empiezan a decir aquí estoy yo, y hasta que llegas al apartamentito de la manta a la cabeza, pasan sesenta interminables minutos en los que puedes hacerte hasta una úlcera.

Así que este sábado pensé que no está la cosa para ir a hospitales y que era mejor prevenir.

Por la hora que ya era, llegué a El Cuervo y cambié los incontables puestos de churros para domingueros del margen derecho de la carretera, por un desconocido (hasta ayer) restaurantito de carretera en el margen izquierdo. No podía llamarse de otra manera: El Capricho.

Bar Cafetería Capricho

Capricho y yo nos acabamos de conocer, pero me temo que viviremos juntos muchos años, porque Alberto y Vanesa saben qué es lo fundamental de la cocina: la materia prima. Los cursis le llaman producto. Vanesa tiene unas manos privilegiadas que pocos artistas tienen, y sabe que si el aceite, el orégano y el tomate son buenos, el tomatito ‘aliñao’ fresquito echa a un lado al mejor plato. Todos los que probamos cumplían las mismas reglas de calidad, eran más o menos elaborados, pero la base era lo que sólo unos pocos sabemos disfrutar.

Y como no todo el mundo lo sabe apreciar, Alberto tiene santa paciencia y presume de lo que sale de la cocina como si fuera suyo, explica el porqué de las cosas y recomienda buscando reacciones de su público, que le premia el esfuerzo de la compra de calidad y la elaboración de majestuosidad.

Después de ese tomate fue un delicioso hígado aliñado, unas gambas al ajillo riquísimas, salmorejo como el que no probaba hace tiempo (debe ser por el tomate), anchoa con aguacate algo falto de sabor, salmonetes y boquerones fritos. Todo de categoría, rematado por un dulcísimo zumo de naranja de favor y cafés que ya quisiera George Clooney.

Seguiremos informando de las próximas incursiones por la nacional cuatro, di no a la AP4 y sus camioneros invasores. Viva la slow N-IV food. Viva El Capricho y su gente.