Barrabás

Barrabás: «Lo que la gastronomía sevillana ha de ser»

Por Debarra

Barrabás: «Lo que la gastronomía sevillana ha de ser»
Nombre Barrabás
Dirección Plaza del Museo esquina Calle Monsalves (  )
Horario Todos los días de de 12.30 a 00.30
Teléfono 955628916
¿Tiene barril de Cruzcampo?
Terraza

«En Barrabás aliños, fritos, planchas y guisos que sumados a la belleza del lugar dan con eso que llamamos experiencia»

No hay sombra más densa y callada que la que se dibuja en el suelo de la plaza que guarda al cristo de línea serpentina. No hay espacio reconocido más recogido que este ni área que goce de esa soledad céntrica casi extinta. Estamos en el edén que cada domingo reúne a los pintores que ofertan sus lienzos ante la estatua de Murillo. Un espacio frente al museo barroco que en una de sus esquinas presenta, desde hace meses, una grata novedad: Barrabás. Por eso, es un placer volver a la tranquilidad del paraíso conservado. Porque hay un nuevo negocio en completa armonía con su entorno.

Este pequeño restaurante de nombre de ladrón bíblico y bandera autóctona llama la atención por la atmósfera que ha conseguido crear con una decoración y mobiliario que no dejan de ser sencillos. Mesas altas y bajas, barra noble, tonos azulados. El ambiente cálido de su interior sobrevuela en la entrada como un argumento de peso. Es un imán que ojalá atraiga a tantos turistas como paisanos, pues ambos se llevarán una agradable sorpresa.

La propuesta de Barrabás, al que ya se le ha puesto cara de clásico, es lo que la gastronomía sevillana más tradicional y actual ha de ser. Cuenta con unas 150 referencias de vinos y apenas existe la posibilidad de error en su carta. Aliños, fritos, planchas y guisos que sumados a la belleza del lugar dan con eso que llamamos experiencia.

Los entrantes fríos pueden ser el arranque perfecto. Cristal helado en la mano izquierda y tenedor en la derecha, el festín comienza. Cuando la ensaladilla tiene pocas cosas que envidiar a algunas de las mejores de la ciudad, todo lo que venga a continuación, seguramente, entre de otra forma. Estamos predispuestos a que nos va a gustar.

Restaurante Barrabás en Sevilla

¿Y qué llega, entonces? Pues una amplia variedad de tapas que en la zona de comedor, que también la hemos visitado, no podríamos pedir de la misma forma. Una tanda de croquetas de chipirón cuyo plato simula a una huevera, merluza gratinada y chipirones fritos con una salsa de pimientos del piquillo poco abundante. La fritura es, simplemente, excelente.

Restaurante Barrabás en Sevilla

Pero pidan algo más de pan para lo siguiente: la tapa de la casa, que consiste en un cuenco de tomate casero con huevo de codorniz, langostinos y chorizo, y las puntas de solomillo al ajo. ¿Lo peor? El arroz con gambón y cazón que, a pesar de su apetitosa apariencia, no estuvo a la altura de lo que esperamos. Las expectativas juegan malas pasadas y a estas alturas estábamos jugando a lo sublime cuando llegó una elaboración que estaba solo buena. Como si eso fuera poco.

Restaurante Barrabás en Sevilla

Restaurante Barrabás en Sevilla

Para los postres, por último, permítame una recomendación poco ortodoxa. Si quiere, disfrute de su excepcional torrija. Pero yo, en realidad, me iría de allí si la temporada lo permite. Y es que a tan solo unos metros está la heladería que con más mimo trata a sus productos. Créeme, que así se llama, es una explosión texturas y sabores auténticos donde todo se antoja tras las vitrinas y se comprende segundos después en boca. La plaza del Museo, sin quererlo, ha creado una ruta culinaria en el reverso conocido más desconocido del casco histórico. Una doble «b» para dar la bienvenida a Barrabás.