Bodega Dos de Mayo

Bodega Dos de Mayo: «El tiempo mejorado»

Por Euleon

Bodega Dos de Mayo: «El tiempo mejorado»
Nombre Bodega Dos de Mayo
Dirección Plaza de la Gavidia, 6 ()
Horario De 12:30 a 16:30 y de 20:00 a 00:00
Teléfono 954908647
¿Tiene barril de Cruzcampo?
Terraza

«Decorado en la medida de lo justo y con una plantilla de servidores que ya quisieran muchos empresarios hosteleros de hoy»

A medida que uno va cumpliendo años, el paseo por la ciudad se convierte en una suerte de vía crucis de la memoria. Lugares que alguna vez fueron escenarios de nuestra historia ahora no son nada o son otra cosa y esto los convierte en estaciones de penitencia que nos recuerdan nuestro fugaz pasar por este mundo. Que eso es la existencia: vivir del recuerdo. La retahíla de bares y tabernas que desaparecen como lágrimas de cerveza en el cristal marcan el tiempo de nuestra edad. Casa Eugenio, El Uno de San Román…

Y peor que desaparecer quizás sea transformarse. Tascas que fueron y ahora no son sino indescriptibles eslabones de esas cadenas de comida rápida, cuando comer y beber no tiene sentido sin la trama de una conversación que lo enhebre todo: sorbos, miradas, palabras y bocados.

Rara vez se da el caso de una reforma que mejore lo anterior, y esto es lo que sucedió tiempo ha con la bodeguita Dos de Mayo. El menda Lerenda recuerda aquella esquina privilegiada de cuando fue un bar de emparedados de pan de molde con lechugas y mucha mayonesa. Ahora es un local de gran categoría en el que da gusto entrar y quedarse. Decorado en la medida de lo justo y con una plantilla de servidores que ya quisieran muchos empresarios hosteleros de hoy. Camareros con la edad exacta para no tener que aprender el oficio a costa del cliente ni tampoco hacerles sufrir la recogida amarga del cansancio. Y además con camisa de manga larga y media vuelta en el puño.

Un bar de comer como Dios (vecino que habita al final de la calle) manda: solomillo al whisky, bacalao en pavía o guisado, jamón del bueno… y unos arroces a los que acudir sin miedo, tanto en paella como el de color negro. Por tener tiene hasta un curioso cachivache que mece la cazuela de bacalao al pil pil para que la salsa no se corte. Y todo lo anterior acompañado de una Cruzcampo exacta de fuerza y tan fría como el saludo de un funcionario de la agencia tributaria.

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El sitio tiene mil rincones donde sentarse en discreta compañía, amén de una señora barra, que no hay cosa que más coraje dé que esos sitios modernos con mostrador corto y bajo. Y veladores; agradables y bien atendidos donde saborear un buen ‘pescao’ frito a la vista de Daoiz y su generoso pinrel.

En el otoño de la ciudad y sus bares, la Bodeguita Dos de Mayo aun nos recoge del frío de lo moderno. No todo está perdido.