Lar Gallego

Lar Gallego: «Un canto a Galicia»

Por Euleon

Lar Gallego: «Un canto a Galicia»
Nombre Lar Gallego
Dirección Calle Gonzalo Bilbao, 20 (  )
Horario De lunes a viernes de 7:00 a 0:00. Sábados 9:00 a 0:00 y domingo 9:00 a 17:00
Teléfono 955123784
¿Tiene barril de Cruzcampo?
Terraza

«Aquí no vengan con ansias de alta cocina, el Lar es básicamente una casa de comidas. Sin más»

Con el tema del cambio climático se está produciendo una cosa curiosa. Resulta que, según dicen los entendidos, el calentamiento global (con perdón), está cambiando la mentalidad de los gallegos -de natural norte atlánticos- y los está volviendo mas mediterráneos, mas latinos. Vamos, que si esto sigue así nos van a volver a nuestros queridos galleguiños en unos gaditanos de nuevo cuño. Uno no sabe bien si quedarse con esta teoría, pero viene observando que los sevillanos cada día que pasa nos vamos haciendo más galaicos, según el tópico. A las encuestas me remito: nadie le dice una verdad. Ni al médico, y en temas políticos un sevillano en una escalera no se sabe si asciende o desciende. Todo dependiendo del viento que sople, que el vocablo ‘depende’ es la norma máxima en esta “neosevilla” sin personalidad propia que nos están instalando entre unos y otros.

Y para ir metiendo el cuerpo en caja de esta nueva coyuntura, uno se mete en el Lar Gallego de Gonzalo Bilbao al olor, calor y sabor de sus potes. El Lar Gallego es una casa de Galicia en Sevilla, con la austeridad, rigor y discreción que ello conlleva. La viste una decoración en recio y duradero pino gallego (de dónde si no) y buenas viandas para ese largo y tortuoso camino de Santiago que es la vida diaria. Camareros atentos, pero sin empalagar; con cierta impronta céltica, aunque sean del Cerro del Águila mismo, prestos a escanciar un albariño bien frío o una ‘cunca’ de Ribeiro del tiempo; o para que las zamburiñas o los berberechos al vapor estén en su punto exacto. Tienen un pulpo a feria, tierno y bien aviado de aceite y pimentón, pero sobre todo un poderoso lacón con grelos con su chorizo y su patata que quita las telarañas del espíritu mas decaído. La oferta es racional, es decir, en plato grande, pero la media ración compartida puede apañar la reunión, mejor en barra que en mesa, a mi modesto entender.

Lar Gallego en Sevilla

Un botellín de Cruzcampo con el punto G más frío que una notificación de la agencia tributaria nos puede acompañar con los mejillones en salsa de ajitos o el solomillo al whisky. Aquí no vengan con ansias de alta cocina, el Lar es básicamente una casa de comidas. Sin más. Uno lo que echa de menos es la tortilla de patatas gallega que se ha convertido en una lotería encontrarla, pero cuando la tienen es de premio gordo.

Y para remate de los tomates les dejo con el genio de Cunqueiro cerrando esta patraña gastronómica. Saquen sus conclusiones: “A los gallegos nos gustan nuestros vinos. Quizás porque tienen más ganas de hablar que nosotros, o porque tienen un sabor fugitivo y, buscándoselo, rememoramos tiempos, lugares, amores, despedidas”.