Llanete

Llanete: «Menos es más»

Por Euleon

Llanete: «Menos es más»
Nombre Llanete
Dirección Calle San Esteban, 30 (  )
Horario De lunes a jueves de 12:00 a 16:00 y de 20:00 a 0:00. Viernes, sábados y domingos de 12:00 a 0:00
¿Tiene barril de Cruzcampo?
Terraza No

«En Llanete Presumen de tirar la Cruzcampo más fría de San Esteban, y razón no les falta»

Una vez consumado el bombardeo urbanístico de Sevilla durante los años del desarrollismo sesentero, afrontamos otro plan de progreso en aras de la globalización: el turismo masificado. Ahora el ayuntamiento no tiene otra cosa mejor que hacer que prohibir el consumo en la puerta de los bares y tabernas. Esto, unido a medidas tan necesarias y urgentes como el desahucio del puesto de incienso de la calle Córdoba -para fomento del mantero moreno y sus productos falsificados-, los aforamientos cofradieros y la consiguiente profusión de gastrobares y comederos franquiciados, difumina cualquier rasgo de identidad sevillana.
El centro de Sevilla es cada día más forastero al sevillano. Llegará un momento en el que para encontrar un bar donde echar una cervecita en la calle va a tener uno que irse a las afueras. Y precisamente es de un pueblo, Puente Genil, de donde viene el protagonista de la cosa tabernaria de hoy. Fernando Cabello planta la era de su segundo Llanete (el primero sigue en el bello enclave pontanés) en sociedad con Curro del Rio. Esta joven collera de taberneros presume de tirar la Cruzcampo más fría de San Esteban y razón no les falta. Del grifo de cerámica cartujana sale su cerveza en “unamuniano” vaso de sidra (fino y frio), mediada y con la exacta fuerza que pide la rubia de Heineken. Como decía aquel anuncio de papas fritas, decimos de la caña de Llanete que no puedes beber solo una. Es imposible de lo bien que entra. Y hablando de papa frita, con una bolsa de Perdi de Aracena por medio ni les cuento.

Abacería Llanete en Sevilla
Los taberneros no dan palique porque bastante tienen con despachar y cobrar, que la gente bebe para olvidar y lo primero que se olvida es de soltar la gallina. Y es que el local es mínimo y el personal se agolpa en tropel a consumir en la calle, mal que le pese al alcalde y a sus diseñadores de ciudades modernas. Lo cierto es que, en Llanete, han conseguido hacer un rincón tan elegante como acogedor, del que es difícil irse sin consumir. Tablas de queso, chacinas, conservas, patés y montaditos; taquitos de jamón, caña de lomo, salchichón, los chicharrones o los panes de la casa: de jamón o bacalao con salmorejo o de chicharrón con queso viejo gratinado. Todo ello de pie, en su mínima barra o en alguna mesa alta del exterior, que como dice el refrán, quien se fue a Sevilla perdió su silla. Y es que vivir, beber y besar en nuestra ciudad son cosas que no se pueden hacer sentado lo mande quien lo mande.