Nombre Gocho Neocharcutería
Dirección Calle Puente y Pellón, 19. (  )
Horario De Lunes a Domingo de 10:00 a 21:30
Teléfono 954998806
¿Tiene barril de Cruzcampo? No
Terraza No

«Siempre hay dos cortadores expertos en la esgrima jamonera, loncheando y “taqueando” belloteras»

Anda que si los cachondos de la peña Er’77 vivieran en estos tiempos no iban a disfrutar nada con la moda de los títulos, doctorados y másteres falsos que adornan a nuestros barandas políticos. Uno se imagina a toda aquella aristocracia de la guasa y el “queo” (Conde de las Natillas, Marques de las Cabriolas, el Maestro Currito…) adornando sus currículos con diplomaturas de pega de lo mas ocurrente: Ingeniero técnico en mojones (varillero), Master en gestión sostenible de localidades taurinas (gorrón de toros), Alto comisionado para la Paz por el Parque, Rebañador de ollas de menudo cum laude por la Universidad de Viena y Telera…Y es que está España de tal manera que, a su lado, la Caseta Er’77 es más triste que un bocadillo de jamón en pan de molde.

Donde sí que hay alegría es en el escaparate de Gocho. Viene usted paseando por Puente y Pellón y se encuentra allí expuesta una montonera de bocadillos de jamón con la loncha colgando para afuera que parece que están haciendo burla al hambriento viandante. Esta “neocharcutería” como la llaman sus creadores – Pedro Delgado, Alejandro Fernández y Ricardo Medeiro- tiene poco que ver y mucho que saborear. De momento es lo menos que se despacha en tienda, porque no tendrá mas de 40 metros cuadrados, pero está en todo el meollo de una calle que es un trajín perenne de propios y extraños. Allí siempre hay dos cortadores expertos en la esgrima jamonera, loncheando y ‘taqueando’ belloteras o recebadas ancas de guarro ibérico, salchichón o lomo de la misma especie. Y es que los extraños (turistas) no se resisten, como mínimo, a entrar y echar unas fotos. Otros muchos salen de allí bocadillo en mano y botella de agua con gas en la otra. Los nativos nos recogemos en una pequeña balda que hace las veces de barra en torno a unos papelones de chacina bendecidos por un botellín de cerveza o un ‘riojita’. Por tener tienen, además de buen queso curado, una auténtica delicia como es la poco loada mortadela italiana. El chorizo, la caña de lomo y el salchichón que gastan son de Eiriz y lo despachan más generosamente que lo cobran, cosa muy de agradecer en estos tiempos de tirantez económica. Ponen mucho interés en el pan, tanto de cereal como la baguette o barra de toda la vida, al que adjuntan otro llamado de cristal, por lo crujiente que queda después de calentada la masa. Encuentra este cronista un acierto el lema de la casa “Porca Belleza”, porque alrededor de los seres ibéricos de mirada baja puede haber de todo menos miseria.