El Loco de Sanlúcar

Taberna El Loco de Sanlúcar: «La Barrameda de Triana»

Por Euleon

Taberna El Loco de Sanlúcar: «La Barrameda de Triana»
Nombre El Loco de Sanlúcar
Dirección Mercado de Triana, puesto 46 (  )
Horario De 12:30 a 17:00. Cierra los lunes
Teléfono 680708439
¿Tiene barril de Cruzcampo?
Terraza No

«Una de las ventajas de El Loco de Sanlúcar es la posibilidad de catar sus paellas en pequeñas dosis»

Nos han mandado los chinos una gripe de esas de los veinte duros, que ni es gripe ni es nada, para vendernos mascaritas. Se cree el personal que se va a librar de la llamada del Barbas poniéndose una careta de papel en la boca. Lo que hay que hacer es darse una agüita a diario, señores, que con la cosa de salvar el planeta los hay que gastan menos en pastillas de jabón que en inyecciones y pastillas del seguro. Vivimos la revolución de los guarros, la edad del abrazo gratis y el besuqueo fácil, del tuteo y el compadreo ‘democrático’, de la confianza cualquiera y donde fuera. Por eso hay que juntarse poco y revolverse aun menos. Es la distancia, querido lector, lo que se ha perdido. Buenos alimentos, vinos de Jerez, Heno de Pravia -frecuente y abundante- y guardar las distancias son mano de santo para las enfermedades contagiosas, lo que yo le diga a usted, oiga.

Y hablando de comer y beber bien, traemos a esta pamplina tabernaria lo último de David Hidalgo, sanluqueño varado en la costa de Triana que, pegadito a sus cuarteladas arroceras, ha puesto una tasquita la mar de agradable para el tapeo. Se llama El Loco de Sanlúcar, así sin especificar, con la de ‘macandés’ que habitan por la desembocadura del río grande…

El de Barrameda ha dispuesto una barra pequeña y unas pocas mesas donde disfrutar de la cocina de Sanlúcar, posiblemente la mas apreciada de Andalucía. Y con razón. La ensaladilla de gambas, las papas aliñás con bonito, los choquitos plancha o fritos en tiras, las ortiguillas o esas acedías, fritas y rizadas como pestañas de mujer, que se comen sin sentido de la medida.

Tiene también una carta de guisos a los que acudir a cabeza ‘caía’: el choco en salsa, la sopa de tomate, las alcachofas al oloroso, el pisto o la sopa de galeras. Citas todas a las que acudir con un catavino de la familia Hidalgo: manzanilla Pastrana, oloroso Abocao, palo cortao Wellington o una buena caña de Cruzcampo helada y mediada. Una de las ventajas de esta taberna es la posibilidad de catar sus paellas en pequeñas dosis, vulgo tapas: negro (con perdón), señorito y abandas. Porque no siempre se tiene cuerpo ni cartera para apretarse un arroz en serio. Y además, si no ha salido bueno, no carga uno con la jangá del grano y la multa. Que no hay nada peor que un arroz malo y viceversa.

El Loco de Sanlúcar en Sevilla

Lo del servicio se lo tiene que mirar el tabernero. No puede ser que los camareros tengan tantas cosas que hacer que no puedan atender al cliente. Que una taberna no es un restaurante donde las prisas son menores y, por tanto, el margen para la mandanga es mayor.