Al incorporar el resto de ingredientes a las claras, es importante mezclar suavemente y con movimientos envolventes para que éstas no se bajen demasiado.
¼ kg. de harina
150 grs. de azúcar
½ docena de huevos
1 sobre de levadura en polvo
½ vaso de vino dulce y ½ vaso de agua
Calorías 162 kcal / 100gr
Proteína 12.6 gr / 100gr
Grasa 12 gr / 100gr
Hidratos de carbono 0.6 gr / 100gr
Índice glucémico 0

Este plato, está cocinado con una base de Postres y pertenece a los platos de la cocina Tradicional. Por regla general se consume, principalmente, durante Todo el año, y se suele servir a los comensales como Postre.

Para el postre, os proponemos un esponjoso y sabroso bizcocho con un toque de vino dulce.

Bizcocho al Pedro Ximénez

 Así lo cocinamos

Montamos las claras a punto de nieve. Acto seguido añadimos el azúcar batiendo de nuevo para volverlas a subir. Agregamos las yemas y seguimos batiendo.

Añadimos la harina y la levadura. Mezclamos bien y vertemos la mezcla en un molde.

Cocemos a 170 grados durante 25-30 minutos. Dejamos enfriar.

Finalmente rebajamos el vino dulce con el agua y regamos el bizcocho. Servimos.

 Trucos y Consejos

Al incorporar el resto de ingredientes a las claras, es importante mezclar suavemente y con movimientos envolventes para que éstas no se bajen demasiado.

 Información Nutricional

El vino bebido con moderación aporta, a través de sus propiedades, diversos beneficios a la salud del ser humano:

Es considerado un alimento completo que aporta al organismo una fuente de energía fácil de asimilar. Contiene vitaminas como la A, la C y varias del complejo B, como biotina, colina, incositol, ciancobalamina, ácido fólico, ácido nicotínico, pridoxina y tiamina, entre otros. Contiene pequeñas cantidades de hierro, por lo que se deben ingerir vinos generosos en caso de anemia.

El vino es un remedio terapéutico para la ansiedad y la tensión emocional. Desarrolla propiedades euforizantes que disminuyen la depresión. Además, el vino blanco es diurético. Los vinos blancos ácidos son ricos en tartratos y en sulfatos de potasio que actúan sobre los riñones, asegurando así una mejor eliminación de toxinas.

Contiene una fuerte concentración de sales minerales que son perfectamente asimilables. Entre ellas, se deben citar el calcio, potasio, magnesio, silicio y también zinc, flúor, cobre, manganeso, cromo y el anión mineral sulfúrico.

Tiene acción bactericida y sus propiedades antisépticas son más elevadas cuando el vino es viejo.

El vino es antialérgico gracias al manganeso y vitamina B que contiene, se opone a todo exceso de formación de histaminas, que es el elemento responsable de los fenómenos alérgicos.

El consumo moderado protege contra los efectos patológicos de los radicales libres que provocan varios tipos de cáncer.

El vino es digestivo, porque es muy rico en vitamina B2, la cual permite eliminar las toxinas y la regeneración del hígado.

Participa de una manera activa en el metabolismo de las proteínas y de los glúcidos. Estimula la segregación de los jugos gástricos.

El vino blanco es particularmente indicado con los pescados, pues facilita el proceso digestivo. El consumo de vino tinto, fuente de taninos, actúa sobre las fibras lisas de la musculatura intestinal y aumenta así las propiedades peristálticas, siendo un medio suplementario para evitar el riesgo de constipación.

Aliado en el sistema cardiovascular, estimula los índices de la enzima Ald. DH en el hígado. Acelera la depuración del colesterol, pues facilita y refuerza la acción de la vitamina C. Estabiliza las fibras de colágeno que sirven de sostén a diversas arterias. Reduce el riego de los accidentes cerebrovasculares isquémicos. Disminuye las molestias de la artritis. Bloquea la progresión de las cataratas y la degeneración macular.

Reduce la periodontitis, una enfermedad infecciosa progresiva que afecta a las encías y a los huesos que rodean y dan soporte a los dientes, a menudo causando que éstos se muevan y que se produzca su pérdida permanente.

Base del plato
Estacionalidad
Calorías
Tipo de cocina