Si te gustan los caracoles pequeños, anímate a preparar esta receta, porque te saldrán muy sabrosos.
1kg. de caracoles chicos
un buen manojo de hierbabuena
½ cebolla mediana
un vasito de vino blanco
2 guindillas
4 dientes de ajo
cominos
sal y agua.
Calorías 86 kcal / 100gr
Proteína 16.4 gr / 100gr
Grasa 1.5 gr / 100gr
Hidratos de carbono 2 gr / 100gr
Índice glucémico 0

Este plato, está cocinado con una base de Otros y pertenece a los platos de la cocina Tradicional. Por regla general se consume, principalmente, durante Primavera / Verano, y se suele servir a los comensales como Primer plato.

Si te gustan los caracoles pequeños, anímate a preparar esta receta, porque te saldrán muy sabrosos.

Caracoles chicos con hierbabuena

 Así lo cocinamos

Una vez ayunados los caracoles durante al menos 48 horas, procedemos a su lavado.
Para ello, en una pila o barreño colocamos los caracoles con un poco de agua y abundante sal. A continuación los lavaremos muy bien cambiando el agua y la sal en dos o tres veces, para finalizar el lavado con agua clara sin sal. Repetimos esta última operación varias veces cambiando el agua en cada una hasta que queden bien limpios.
Ya limpios pero aún vivos, los colocamos en una olla, los cubrimos de agua y los ponemos a fuego muy lento. A medida que el agua se vaya calentando, los caracoles irán saliendo de sus caparazones. Cuando observemos que han salido en su mayoría, avivamos el fuego. Con ello lograremos que queden fuera.
Llevamos a ebullición y agregamos la hierbabuena, los ajos pelados y troceados, las guindillas, el vino blanco, una cucharadita de cominos y la sal necesaria. Cocemos a fuego lento durante un par de horas los caracoles con hierbabuena.

 Trucos y Consejos

El caldito de los caracoles es tan exquisito que puedes servirlo incluso solo.

 Información Nutricional

El caracol es un alimento con un alto valor nutritivo con escasísima cantidad de grasa contenida en su carne, cuyo aporte oscila entre el 0,5% y el 0,8%. Su mayor valor nutritivo reside en la calidad de sus proteínas, las cuales tienen el 98% de los aminoácidos esenciales para el ser humano. El 81-83% de la carne de caracol está formada por agua, y además es rica en sales minerales y vitaminas. Son ricos en hierro y magnesio. Su alto contenido en hierro hace que los caracoles ayuden a evitar la anemia ferropénica o anemia por falta de hierro. Debido a la cantidad de hierro que aporta este alimento, hace que sea un alimento recomendado para personas que practican deportes intensos.
Por todos sus valores nutritivos y su amplia versatilidad gastronómica, el caracol se erige como una interesante alternativa en el mundo de la restauración.

Base del plato
Estacionalidad
Calorías
Tipo de cocina