Recetas

Orejas de Carnaval: Receta de este tradicional dulce de sartén

Unos dulces de repostería popular que se preparan en algunas zonas de España, sobre todo en Galicia.
100ml agua
1 huevo
75 gr azúcar glass
50gr mantequilla
250g Harina de repostería
50g mantequilla
sal
piel de limón o naranja
25 ml anis
2l aceite de girasol
azúcar glass

Una receta sencilla en los ingredientes, pero que requiere de experiencia en la ejecución, para que la masa quede fina, ligera y crujiente

Las orejas de Carnaval son unos dulces de repostería popular que se preparan en algunas zonas de España, principalmente en Galicia. Junto con las flores, el pestiño, los buñuelos o los rosquitos, forman parte de la amplia tradición de dulces de sartén que hay en nuestro país y que tienen su raíz en la cultura árabe.

Se les llama así, porque se les da forma de oreja de cochinillo. Son porciones de masa frita fina y crujiente, que se recubren de una fina capa de azúcar en polvo.

En principio puede parecer una receta sencilla, pero requiere de maña a la hora de prepararlas. Que te quede con forma de oreja o de pañuelo no importa. Lo realmente importante para que quede bien es que sean finas y crujientes.

El Carnaval o ‘Entroido’ como allí se le llama es muy celebrado en Galicia. Y un menú clásico es el de cocido gallego y orejas de carnaval de postre.

Un dulce de aspecto irresitible que hace las delicias de toda la familia.

Dulces de Carnaval y también de Cuaresma

El Carnaval es tiempo de celebración y la gastronomía tiene mucho que ver con esto en España. Si las orejas o las filloas son dulces tradicionales de estas fiestas en la comunidad gallega, en otros puntos son clásicas las flores de carnaval.

En el sur estos dulces de sartén son más propios de la Cuaresma y de Semana Santa. Es cuando se suelen ver las torrijas, los pestiños o las propias flores.

Orejas de Carnaval: Receta de este tradicional dulce de sartén

 Así lo cocinamos

Primero, coge la fruta con la quieras darle sabor a tus orejas. Puede ser limón, naranja o mandarina. Lávala bien y saca la piel sin que tenga exceso de la parte blanca. Resérvalo.

Ahora mezcla todos los ingredientes excepto la harina: el agua tibia, junto la mantequilla derretida, el azúcar, el huevo la copita de anís, un pellizco de sal y la rayadura de la fruta. Bátelo bien.

Poco a poco ve añadiendo la harina para conseguir una textura espesa de natilla. Remueve con la varilla para que no se queden grumos. La masa ha de quedar ligera, manejable y elástica. También un pelín grasa. Coloca la masa en un recipiente tapado y déjalo reposar alrededor de una hora.

La forma de oreja

El siguiente paso es el estirado de la masa para conseguir la forma deseada. Toma porciones de dos centímetros, del tamaño de una nuez. Aplasta un poco y estira en la encimera de la cocina con la ayuda del rodillo o de una botella.

No uses harina para trabajar la masa. El truco es untar con aceite de oliva el rodillo para que sea más fácil. Usa también el aceite en la zona de trabajo.
Las orejas deben de quedar muy finas, como si fueran tortas de aceite.  Unas orejas gruesas no son lo más apetecible.

La fritura

Prepara un perol grande para freir las orejas. Pon a calentar el aceite de girasol. Esto se hace para que la masa no se pegue..

Dora bien la oreja por ambos lados y retírala del fuego. Ponla en papel absorbente para escurrirla. La puedes servir con azúcar glass