La tierra y el agua imprimen su sello inconfundible a la gastronomía de Cabra, donde la huerta y la sierra se unen para dar a luz una gran riqueza culinaria. De la primera, obtiene su verdura fresca, protagonista de suculentos potajes, y de la segunda, sus sabrosas carnes.
Una gastronomía donde cobran especial relevancia la vid y el olivo, estandartes de la dieta mediterránea. A partir de estos cultivos se obtienen excelentes vinos insertados en la Denominación de Origen Montilla-Moriles, así como un magnífico aceite de oliva virgen extra.
Sin olvidar  los postres y dulces propios de cada época del año, como son las gachas del día de los Santos, los roscos y tortillas de Navidad o los pestiños y gajorros de Cuaresma y Semana Santa.
Les proponemos que nos acompañen en esta ruta para averiguar a qué sabe Cabra.

 

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Restaurante La Malagueña

Este clásico de la cocina egabrense se distingue por sus boquerones fritos, aunque en general se trata de un lugar ideal para degustar los mejores pescados y mariscos de la costa andaluza, siempre fresco.
No en vano La Malagueña fue fundada en 1940 por la familia Triano, una saga de pescadores.
No obstante, en su carta también tienen cabida especialidades cordobesas como el flamenquín, el rabo de toro, o las alcachofas al Montilla. En época de Cuaresma es obligado pedir su bacalao y los más osados pueden preguntar por sus sesos y criadillas.
Este local, ubicado en pleno centro de Cabra, es muy popular entre locales y foráneos y suele estar muy concurrido, sobre todo en festivos y fines de semana, por lo que es recomendable acudir temprano, pues no reservan mesa.
Avenida José Solís Ruiz, 71

 

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Mesón San Martín

El Mesón San Martín debe su nombre al que popularmente tiene la calle, rotulada oficialmente como José Solís.
Su cocina, de la mano de Francisco Valle Ropero, Kico, está repleta de verdaderas delicias gastronómicas presididas por los productos ibéricos, las verduras procedentes de las afamadas huertas egabrenses, carnes, pescados y mariscos.
La especialidad de la casa son los revueltos, y resulta difícil decidirse por uno solo. También ofrecen excelentes chacinas ibéricas, así como un exquisito queso puro de oveja.
El comensal puede optar por el patio, luminoso, o por el comedor para degustar unos platos en los que la cocina más tradicional se une con las nuevas tendencias culinarias, algo inaudito en La Subbética cuando abrió allá por el año 1987.
Este establecimiento, que ha consechado varios premios a lo largo de su trayectoria, cuenta además con una excelente bodega. Además, dispone de salón de celebraciones y un servicio de catering.
Plaza España, 6

 

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Mesón La Casilla

Este mesón típico andaluz, decorado con aperos de labranza y damajuanas de vino, se ha convertido desde su apertura en 2011 en punto de referencia para los amantes de la buena mesa.
El negocio está regentado por José Torres y su esposa Mª Carmen Valladares, además de sus dos hijos, José Manuel y Jesús, quienes se han formado en en Euskadi con grandes maestros de la cocina como Martín Berasategui, Juan Mari Arzak o Karlos Arguiñano.
En este mesón encontrarán exquisitas tapas y raciones con la mejor relación calidad-precio. Su carta ofrece una selección variada de pescado frito procedente de las costas malagueñas, verduras procedentes de las huertas egabrenses y carnes de primera.
No se vayan sin probar su revuelto de puerros con bacalao y gambas, las alcachofas al vino de Montilla, el bacalao al pil-pil, la perdiz encebollada o la carrillada al vino tinto. Para rematar, resulta indispensable su tarta de la abuela.
Calle Martín Belda, 14

 

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Círculo de la Amistad

El Círculo de la Amistad, en el antiguo convento-hospital de la Orden de San Juan de Dios, es lugar tranquilo para tomar un aperitivo o para comer, donde parece que se haya detenido el tiempo.
Se trata de un casino privado, pero abierto a cualquier visitante excepto en fechas señaladas, en las que es recomendable acudir acompañado de un socio.
Tanto en su patio como en alguna de sus salas se pueden saborear una carta no muy extensa pero sí apetecible, en la que sobresalen sus famosas croquetas imperiales, los boquerones en vinagre, el lomo de orza o el bacalao frito.
Este remanso de paz cuenta, además con una bella biblioteca decimonónica, el salón de espejos, salón taurino, sala de exposiciones y salones de juegos y recreativos.
Calle Cervantes, 1

 

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Cervecería El Timón

Resulta una grata experiencia disfrutar de una cerveza bien tirada en la barra de El Timón, una sola pieza metálica de 16 metros de longitud que llegó desde Barcelona hace más de cuatro décadas.
El acompañamiento perfecto para esa cerveza son los calamares a la plancha relleno de bacon, que nadie debería dejar de probar.
El cliente, que dentro del local se siente como en el interior de un camarote, puede ver a través de su cocina abierta a la barra cómo preparan suculentos platos elaborados con productos frescos.
Una carta que apenas ha cambiado desde la apertura del local, entre los que destacan el rabo de toro, las alcachofas con jamón, el codillo o el churrasco.
Calle Nicolás Albornoz, 9

 

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Bar Tobalo

No podemos terminar esta ruta gastronómica por Cabra sin recalar en la popular terraza del Bar Tobalo, en plena Plaza Vieja.
Allí nos detendremos a tomar unas cañas acompañadas de unas patatas fritas artesanas hechas al momento y unos boquerones en vinagre, arrullados por el rumor de la fuente.
Y, si queda sitio en el estómago, también tienen fama su salmorejo y el cochifrito, además del lomo al ajillo y, en temporada, los caracoles.
Son antológicos sus desayunos, con buen pan de leña, el mejor aceite de oliva de la zona y jamón de calidad.
Plaza Vieja, 1