Reportaje Córdoba

Estos son los «templos» del pescaíto frito en Córdoba

Por Rocío Górriz,

No hace falta salir de Córdoba para disfrutar de los sabores a pescado fresco y crocante. A lo largo y ancho de la ciudad se suceden establecimientos donde elegir entre boquerones, sardinillas, pijotas, bacalao, cazón, japuta, calamares, choco, puntillitas, chipirones, etc. En pocas horas llegan desde las costas de Málaga, Huelva y Cádiz hasta las freidoras de restaurantes y tabernas que se han hecho un nombre gracias al dominio de la fritura y la frescura de su género.

La Lonja (Calle María La Judía s/n): «Los frescos boquerones, los trozos de choco o los salmonetes aparecen con la capa compacta de un buen enharinado, dorados y sin apelmazar, y los platos terminan sin gota de grasa, fruto de una correcta técnica y dominio de la freidora», aseguran nuestros críticos acerca de sus frituras.

Bodegas Trasmallo (Calle Dolores Ibárruri, 29): Sus calamares fritos, jugosos y ligeros como pocos son unos de sus platos estrella. Su propuesta gastronómica se basa en la cocina de mercado y la estacionalidad de las materias primas, que son las grandes protagonistas.

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Restaurante Cibeles (Avenida de La Arruzafilla, 2): Manejan el adobo con maestría, según opiniones expertas, y sus boquerones son una auténtica delicia.

Igualmente, merece la pena probar el bacalao frito con mayonesa de pimiento de Casa Pepe de La judería.

Amplia es la propuesta del Bar Miguelito (Calle Acera Pintada, 8). Tiene fama en toda Córdoba por sus frituras de pescaíto, concretamente la compuesta por un surtido de pescado y bautizada como «Miguelito». Sirven también un excelente mero rebozado e igualmente son reconocidos sus calamares.

En Miguelito hasta se atreven a versionar el clásico flamenquín con pescado, conocido como el «El Buchón», una de sus referencias más demandadas. También es muy popular «El Escocío», que no es otra cosa que merluza o pescada aliñada. Un clásico del Campo de la Verdad, y muy próximo a la Torre de la Calahorra.

En el barrio de Zoco tampoco escasea lo mejor del mar. Buen ejemplo es Taberna La Yerbabuena (Calle José María Martorell, 32). Nunca falta el pescaíto frito (pijotas, bacalao, hurta, merluza o rape, entre otros) que va cambiando constantemente en su pizarra de sugerencias en función de las bondades de las lonjas andaluzas.

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Uno de los grandes bastiones cordobeses es Casa RubioChipirones fritos con mahonesa de cítricos; boquerones en adobo; bacalao frito con vizcaína; bienmesabe con salmorejo, ortiguillas fritas o merlucitas fritas con salsa rosa hacen las delicias de sus comensales.

Así mismo en Taberna Épora (Calle Campo Madre de Dios, 48) se sirven bacalao, adobo y boquerones fritos. También se elaboran, con éxito, los boquerones al limón. Y en ocasiones disponen de choco frito, que traen directamente de Sanlúcar de Barrameda.

Una de las versiones más originales del panorama actual es la del bacalao frito al punto de sal y pimientos asados a la leña de La Taberna del Río (Calle Enrique Romero de Torres, 7)

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Y de La Ribera saltamos al centro de la ciudad, donde nos esperan los afamados boquerones al limón de Taberna Góngora (Calle Conde de Torres Cabrera, 4) tersos, prietos y con un punto de fritura perfectos. En las inmediaciones les hacen justa competencia los que ponen en Taberna Los Berengueles (Calle Conde de Torres Cabrera, 7). Sin necesidad de alejarnos mucho podremos dar buena cuenta de los calamaritos fritos; el bacalao frito con «mayokimchi»; rosada frita aliñada en lima/cilantro con mahonesa de gambas al ajillo; y los boquerones fritos con asadillo de pimientos de Taberna La Montillana (Calle San Álvaro, 5).

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