Reportaje Córdoba

Diez recomendaciones para saborear la Fiesta de los Patios

Por Rocío Linares,

Córdoba en mayo es para vivirla en sus calles, para admirar sus paredes encaladas y adornadas con flores y saborear la Fiesta de los Patios. Salir a conocer estos auténticos monumentos en los hogares cordobeses implica pasar todo el día de un lado para otro, recorriendo las distintas rutas con los puntos señalados donde hay patios que optan a ganar un premio por la originalidad, color y tesón de sus adornos.

Y así, entre visita y parada, llega la hora de tomar la mesa y el mantel para cerrar un día en el que deleitar todos sus sentidos. A continuación les hacemos diez recomendaciones que combinan tabernas y restaurantes para acertar a la hora de comer en la Fiesta de los Patios.

 

El rincón de las Beatillas Córdoba

El Rincón de Las Beatillas

En la ruta Santa Marina – San Agustín, si lo que apetece es comer en un patio, El Rincón de Las Beatillas es el lugar idóneo. También dispone de múltiples estancias con decoraciones taurinas y flamencas pero en su patio central, recibiendo toda la luz, saben mejor su rabo de toro, el cochinillo y el cordero. Sus especialidades son las carnes de monte, regadas con vinos de las mejores denominaciones del país. Entre ellos, por supuesto, los vinos finos de Montilla-Moriles.

Dos décadas avalan la cocina de esta taberna, que cuenta con opciones de menú y variadas referencias en la carta como el revuelto de Beatillas o las croquetitas de espinacas con piñones.

Plaza de las Beatillas, 1

 

La cuchara de San Lorenzo córdoba

La Cuchara de San Lorenzo

En La Cuchara de San Lorenzo se encontrará lo mejor de cada temporada cocinado al gusto de siempre con un toque novedoso. Por estas fechas, se sirven los últimos platos con alcachofas y se empiezan a crear auténticos manjares con atún de almadraba. Siempre podrá preguntar por el guiso del día o el arroz especial, y si mira en su carta podrá encontrar paté de perdiz escabechado, croquetas de ternera con ensalada y alioli y las mejores piezas del cerdo ibérico y el buey.

En este local se acomoda un grupo reducido de personas pero si el tiempo acompaña, el sol de su terraza hará disfrutar aún más de la experiencia gastronómica.

Avenida de San Lorenzo, 2 

 

Taberna La Viuda Córdoba

Taberna La Viuda

En el barrio de San Basilio, siguiendo la ruta de Patios del Alcázar Viejo, se encuentra la Taberna La Viuda. La original, de la que tomó el local y el nombre, data de 1920, pero el interior fue reformado para presentar un local renovado y acogedor. Sus saberes de cocina se mantuvieron y a día de hoy conservan recetas de siempre a las que añaden sabores para transformarlas, como el flamenquín de rabo de toro en su jugo y toque de chocolate Barry.

La primavera cordobesa está en sus paredes y es por eso que al entrar y pedir una copa de vino no se puede salir sin tomar algo más.

Calle San Basilio, 52

 

Restaurante Victoria 57

Tanto si quiere seguir la ruta del Alcázar Viejo como la de la Judería, puede recalar en el Restaurante Victoria 57. Un sitio elegante donde la cocina habla de platos clásicos con la preparación de ahora. Entre los éxitos de su carta,  parmentier Violeta, también la refrescante ensalada de melocotones, rúcula y parmesano, y no olvidan platos de pasta.

Como atractivo para los amantes de la casquería, aquí se le ofrecen sesos, riñones y callos de calidad. Todo regado con una completa carta de vinos. Una mesa selecta para deleitar al paladar.

Paseo de la Victoria, 57

 

Taberna del Río

Los que se pierden por la Judería haciendo paradas en cada esquina (es la ruta que tiene más Patios) tienen una salida en la Taberna del Río. La estrella de su carta de presentación son las vistas, opuestas a las callejas y paredes encaladas. En los fogones, las mismas manos de la Taberna La Montillana y por eso su propuesta gastronómica es de la misma calidad.

Se puede pedir de todo, y todo es de garantía pero las tapas que tienen más fama son sus patatas bravas y los cartuchos de pescado. Las carnes también son altamente recomendables. Lo dicho, de todo y de lo mejor.

Enrique Romero de Torres, 7

 

Casa Palacio Bandolero Restaurante

Uno de sus encantos es el sitio en el que se ubica: frente a la Mezquita-Catedral. También es para admirar la propia edificación, donde su patio es uno de los mayores reclamos (incluso en invierno). Pero la carta no puede quedarse atrás: en el restaurante Bandolero brilla la cocina tradicional cordobesa con reminiscencias gastronómicas árabes.

El rabo de toro Puerta de los Califas es la estrella, compitiendo con las carnes ibéricas de bellota o a la brasa de encina. Aunque también suenan los arroces, que incluso se han postulado para competición.

Torrijos, 6

 

regaderaw

La Regadera

En el mismo entorno histórico, nos encontramos con un rincón que hace viajar por el mundo a través del gusto. En La Regadera la cocina es fresca, tradicional, su etiqueta puede ser cocina de mercado pero el sello del joven chef Adrián Caballero hacen de este establecimiento una referencia para los expertos del entorno gastronómico.

De aquí y de allí, ofrece el tartar de atún rojo y aguacate aliñado con aceite de sésamo, ponzu y emulsión de wasabi (en homenaje a Japón) y pierna de cordero lechal en su jugo con guarnición inspirada en Marruecos. La carta de vinos también le distinguen, por su variedad y su posibilidad de tomar en copas.

Ronda de Isasa, 10

 

Bodegas Campos

Es un clásico entre los clásicos y su fama está labrada en base a la garantía de calidad. El cerdo ibérico está en el centro de sus especialidades, todas marcadas por el sello de la gastronomía andaluza y en especial cordobesa.

Quien lo visita no puede dejar de pedir la ensalada molinera de bacalao y naranja, el Salmorejo de habas secas y pimientos dulces o las Alcachofas naturales con jugo de cerdo. El Rabo de Toro como apuesta segura y para un buen final, la Infusión de fresas con helado de queso de tetilla.

Lineros, 32

 

Mesón Anyfer

Si nos dejamos llevar por la ruta de Patios Regina – Realejo, acertaremos si nos paramos en el Mesón Anyfer. Por calidad y cantidad es de sobra conocida en el barrio de la Magdalena.

La fritura de pescado es una de las especialidades de la casa, que a diario pone sobre la mesa pijotas, berberechos, anchoas y calamares, entre otras variedades. Las chacinas ibéricas también se consumen con asiduidad como tapa, entrantes para esperar a sus mejores carnes como la carrillada de buey, la presa iberica y el solomillo de ternera retinta.

Calle Francisco Borja Pavón, 16

 

Restaurante Ermita de la Candelaria

Para hacer la comida entre las rutas de la Judería o la de San Pedro y Santiago seleccionamos el restaurante Ermita de la Candelaria. Un establecimiento refinado, acogedor y de inspiración clásica. Sus platos recogen todo esto y quedan transformados en elaboraciones tradicionales con sumo cuidado en su producción.

Entre los imperdibles, la ensaladilla de langostinos con mahonesa del afrutado, el pisto con huevos de corral y para terminar un homenaje a la cocina cordobesa: el jugoso lagartillo encebollado.

Calle Candelaria, 2