Reportaje Córdoba

La Malagueta: El nuevo «puerto» del centro de Córdoba

Por Rocío Górriz,

El establecimiento que hasta hace bien poco fue testigo de la historia de Taberna Jorman durante varias décadas se ha convertido recientemente en la sede de La Malagueta. Manolo e Isabel se jubilaban hace apenas unas semanas y dejaban el listón muy alto tanto a nivel gastronómico como en su relación con los clientes, que abarrotaban el local.
El imaginario colectivo de la ciudad aún recuerda (y echa de menos a partes iguales) sus desayunos generosos, o las raciones de callos, tortilla o croquetas, que conquistaron al respetable cordobés para siempre.
Sin embargo, una nueva era ha comenzado en la Calle Alonso de Burgos y en tiempo récord, sus actuales dueños, Fernando Jiménez y Lucía Cámara, han renovado su imagen interior dándole un toque moderno y más actual. Fernando está al frente de la sala y Lucía, de la cocina.
El nombre elegido es el particular homenaje de su creador a su querida tierra natal. «Un trocito de Málaga en Córdoba», como a Fernando le gusta decir de su negocio.
Con ese nombre tan significativo su oferta gastronómica no podía tener otros protagonistas que el pescado fresco y el marisco selecto que a diario llegan de las costas de Málaga, Isla Cristina (Huelva) y Galicia. Su carta cambia en función de las viandas que ofrece el mercado.
No obstante, suelen tener navajas, berberechos, ventresca de atún, calamares, boquerones, acedías y pijotas. También disponen de bocados más especiales como ostras, bogavantes o bueyes de mar.
Adaptándose a la tendencia moderna que rompe con los corsés impuestos tradicionalmente a los vinos, ofrecen un abanico de referencias a base de tintos y blancos muy versátiles para combinar al gusto con su propuesta culinaria.
Basándose en la tan celebrada cultura de la tapa en Andalucía, La Malagueta obsequia a los clientes con una sabrosa especialidad con cada bebida. Cambian cada día pero suelen elaborar ensaladilla, tortillitas de camarones, salmorejo, cogollos con gulas, huevos rellenos, mejillones con pipirrana, berenjenas con miel, gambas cocidas o cremosas croquetas.
En este renovado establecimiento sirven comidas y cenas de lunes a domingo. Y cada jornada presentan a sus comensales un plato del día, siempre caliente, como pueda ser cocido, fabada, fideos con marisco o arroz, entre otros.
La otra posibilidad radica en comer a la carta, en la que abundan guisos caseros, parrilladas, croquetas, rabo de toro o manitas de cerdo, entre otras especialidades. «Cocina tradicional y cien por cien casera. De la de toda la vida», asegura Lucía. También son totalmente artesanales los postres, como puedan ser profiteroles, tarta de queso, de muerte por chocolate, coulant de chocolate o leche frita. Un abanico de clásicos para los más golosos del lugar.