Reportaje Córdoba

Las mejores azoteas de Córdoba para cenar con vistas

Por Rocío Górriz,

Bien es sabido que el verano cordobés es abrasador, pero las noches son generosas en ambiente y estampas inolvidables. Sobre todo las que se pueden contemplar desde las azoteas de algunos de sus mejores restaurantes, con una localización privilegiada.
El entorno de la Judería y la Ribera es un auténtico paraíso de miradores donde comer al aire libre y compartir un rato distendido.
Al conocido Grupo Cabezas Carmona pertenecen Taberna Nº10 (Calle Romero, 10), Casa Rubio (Puerta de Almodóvar, 5) y Casa Pepe de la Judería (Calle Romero,1).


El propio Miguel Cabezas, creador de este emporio restaurador define a cada una de sus «criaturas» brevemente: «Casa Rubio son los fritos más limpios y más blancos del mercado; La Taberna el Nº 10 recrea un rincón de Montilla en Córdoba y Casa Pepe de la Judería supone la ocina de tradición con toques de innovación”. Y destaca: “El secreto de nuestro éxito es haber respetado el espíritu propio de cada local»
El primero es el que tiene una propuesta gastronómica más divertida y desenfadada pero siempre con los pies en la tierra (cordobesa). Unas croquetas caseras, sus tostas o sus audaces bravas son una excusa más que atractiva para comer fuera de casa.
Además, su bodega aúna lo mejor de los vinos de la provincia.
En la era pre-Covid 19, su azotea se convertía en punto de encuentro obligado de catas-maridaje únicas para los foodies locales, acompañadas, en ocasiones de música en vivo.


Los comensales de Casa Rubio disfrutan en cada visita de una cocina tradicional cordobesamente revisada con vistas a la muralla. Su ensaladilla de pulpo es simplemente monumental, como todo lo que lo rodea y el punto que le dan a la fritura, ya sea en forma de pescaíto, flamenquín o berenjenas es todo un homenaje a la ortodoxia culinaria más popular.

Los incondicionales de Casa Pepe de la Judería gustan de dar buena cuenta de sus inimitables berenjenas abuñuelas. También es buena idea combatir el calor con platos fresquitos como el salmorejo clásico o su mazamorra con dulce de pera y almendras tostadas. ¡Manjar de dioses!

Y lo mejor es que, además, dispone de carta propia (de miércoles a domingo) para pedir a domicilio o para recoger en local, que han bautizado como «Pepe en tu casa».


Camino al río Guadalquivir

Uno de los vecinos de la zona es el chef Juan Luis Santiago de Garum 2.1 (Calle San Fernando, 122). Oficialmente, en su cocina se elabora el mejor rabo de toro de España en versión moderna. Sus cremas frías son también de premio y se atreve con postres que no dejan indiferente a ningún paladar.
Entre sus entrantes calientes destacan las croquetas de choco y habas en su tinta; así como las patatas bravas con bacon y piparras. Tampoco faltará en esta nueva etapa el flamenquín Mandoble (relleno de gambas al ajillo, queso y jamón). Los amantes de los guisos bien pueden probar sus albóndigas de rabo de toro con patatas finas; o bien sus lentejas marineras con pulpo, salmón y gulas.
Su Hamburguesa 2.1 es brutal y merece mención aparte por su punto y contrastes de sabores. Lo mismo ocurre con la torrija caramelizada sobre natillas para rematar la comida.


Santiago Chamorro y Guzmán Vega son los dos chefs que crean la magia de La Taberna del Río (Calle Enrique Romero de Torres, 7). Desde su azotea se domina todo el horizonte del río Guadalquivir. Con la vuelta a la actividad y coincidiendo con la llegada del verano, han diseñado una de sus cartas más saludable y refrescante
«Hemos apostado por fruta, verdura y por productos menos elaborados», aseguran. Una buena muestra es el ceviche vegano de setas, que no es más que setas crudas marinadas con leche de tigre vegana y con gazpacho de ají. «Súper colorido, refrescante y elegante», como lo definen .
Justa mención merece su coca de garbanzo, con labneh de oveja, calabacín salteado y pesto de menta. «Tiene fusión de cocina griega y árabe», advierten misteriosos.
Pero ante todo, insisten en que su cocina siempre se ha caracterizado por «ser versátil y fácil de comer». También resulta sorprendente. Como ejemplo valga su sandwich lobster, típico de la costa estadounidense pero españolizado con una mahonesa cítrica con limones y naranjas de la zona. “También utilizamos bogavante nacional con toques de pepinillo agridulce en vez de langosta como en la receta original”, revelan.
Quienes prefieran visitar el barrio de San Basilio tienen una cita con La Posada del Caballo Andaluz (Calle San Basilio 16), que pertenece al mismo grupo que Taberna La Viuda y Restaurante Puerta Sevilla.
Es una típica casa cordobesa con cinco siglos de historia recientemente restaurada. Se organiza en torno a pequeños y acogedores salones, ideales para celebraciones privadas. cuya planta superior derrocha un encanto único entre flores. Además tiene un techo corredizo para usar en función de la cilmatología.

Lugares para enamorarse

Su carta cumple con todos los cánones de la gastronomía cordobesa: salmorejo, alcachofas al Moriles. rabo de toro a la antigua, flamenquines, berenjenas fritas con miel de caña, patatas rellenas de Bujalance, migas, perol cordobés.


El próximo 26 de junio abrirá de nuevo sus puertas el Hotel Balcón de Córdoba, que tiene indudablemente la azotea más romántica de la ciudad. Hasta allí llegarán combinados y por supuesto la versión más creativa del chef de su restaurante, Pairi Daeza, Él es Antonio Burrueco, quien recomienda probar «los dumplings de rabo de toro, la pluma ibérica del Valle de Los Pedroches, la corvina con humus de lenteja o el pulpo, patata y mojo verde».
Además, Burrueco es un convencido de que “el nivel de un restaurante se mide por la calidad de sus postres”. También sabe lo que realmente funciona: “Hemos optado por postres clásicos y universales, como puede ser el brownie o la tarta de queso para agradar a los paladares tan variados que nos visitan”, asegura.