Reportaje Córdoba

Serie Señora de las Tabernas: María Luisa Pérez (Taberna San Cristóbal)

Por Rocío Górriz,

Serie Señora de las Tabernas: María Luisa Pérez (Taberna San Cristóbal)

Desde que se casó en 1973, la cocina de Taberna San Cristóbal se convirtió en el segundo hogar de María Luisa Pérez. Quien fuera distinguida como «Señora de las Tabernas en 2008», se jubiló hace apenas un par de años rodeada por el cariño de su familia y de sus leales clientes que siguen peregrinando hacia Ciudad Jardín en busca de este rincón emblemático de la cocina cordobesa.
«Fue toda una sorpresa que me concedieran ese reconocimiento. El día que me lo entregaron, echamos un rato muy bueno y me emocionó mucho el hecho de que me lo dieran después de 35 años trabajando en el mismo sitio». asegura María Luisa. «Se lo dediqué no sólo a mi familia sino a todos los clientes de la casa que siempre se han portado de lujo con nosotros y nos han dispensado mucho cariño», añade.
Cocinera autodidacta reconoce: «Todo lo que sé me lo enseñaron mi madre y mis suegros, que para mí fueron unos segundos padres».
Defensora de ver el lado bueno de las cosas ni siquiera se queja de las jornadas interminables entre fogones. «Es un trabajo que no me ha resultado especialmente duro. Yo siempre digo que lo que puede hacer una persona, lo puede hacer otra con más o menos esfuerzo. Siempre hay que seguir hacia arriba», concluye.
Durante casi medio siglo, ha dado lo mejor de sí misma no sólo en la cocina sino también más allá de la barra de la taberna. El encuentro diario con quienes disfrutaban de su comida ha sido su verdadero alimento. «Yo tenía siempre una sonrisa para ellos. Nunca me han visto enfadada», presume.
Esta dicharachera tabernera ha sido testigo del nacimiento y de los años de esplendor de Ciudad Jardín, el barrio donde está ubicado el negocio familiar. No obstante, a día de hoy puede decir que cordobeses de todos los puntos de la ciudad peregrinan hasta Taberna San Crsitóbal para disfrutar de unos buenos callos de ternera, de unas manitas mayúsculas, berenjenas fritas, boquerones en vinagre, rabo de toro o flamenquín con patatas naturales recién fritas.
El tiempo parece haberse detenido en el establecimiento que se inauguró en 1967 para servir comida casera y que los clientes se sintieran como en casa. Y es que su hijo José Luis Salcedo, actual jefe de cocina, ha heredado la buena mano de su madre y replica a la perfección los platos que la hicieron famosa. «A él desde siempre le había gustado la cocina pero es que… ¡me ha dejado alucinada! Es capaz de hacer lo mismo que hacía yo y además ha incorporado ideas nuevas. Me encanta su salmorejo porque le da un punto magnífico. Y también borda los callos y las manitas», confiesa.
También su hijo Pedro trabaja en la taberna y el único consejo que siempre les da a ambos es que «el negocio es sagrado y que hay que mantener una armonía entre ellos».
Y es que ella sabe mucho de trabajar en familia. «Lo mejor eran las risas compartidas al acabar la jornada, y las celebraciones especiales. Hemos disfrutado mucho. Además, hemos tenido y seguimos teniendo unos empleados estupendos», admite.